3 abr. 2011

Arroz con leche

La primera vez que veo un partido de fútbol de la selección española.29 de marzo de 2011.
COMO siempre ando  bastante jodido de tiempo. Los exámenes se me acumulan sobre la mesa del comedor.  Y estoy metido en "fregados" diversos que me ocupan casi  todo el poco tiempo libre que me queda. Sin embargo, hoy he decidido escribir una nueva carta porque no puedo dejar de hacer referencia al partido de fútbol que enfrentó a las selecciones nacionales de Lituania y España. Y que se celebró la noche del martes 29 de marzo en el Estadio S. Darius y S. Girėnas  de Kaunas. Estadio dedicado a la memoria de Steponas Darius y Stasys Girėnas, unos auténticos pioneros de la aviación que en 1933 cruzaron el océano Atlántico. Tratando de emular la gesta de Charles Lindbergh quien en 1927  lo había cruzado en el mítico Spirit of Saint Louis. Los lituanos no partieron, como hizo el norteamericano, desde New York, sino desde la ciudad de Chicago. Que ya por entonces albergaba una de las mayores comunidades de lituanos  fuera de Lituania.  Y su destino no era París sino Kaunas. La por entonces capital temporal de la República de Lituania. Desafortunadamente la proyectada aventura de los aviadores lituanos no llegó a buen puerto pues su pequeño avión Bellanca de segunda mano, bautizado con el nombre de "Lituanica", se estrelló en territorio alemán cuando sobrevolaba un campo de concentración nazi. Todo un símbolo. Se dice que el avión fue derribado por los nazis. Aunque se trata de una hipótesis que no ha sido nunca demostrada. Lo cierto es que  la gesta de estos aviadores no ha pasado a  formar parte de la historia mundial.  Fuera de Lituania, a Darius y Girėnas casi no los conoce nadie. Pero aquí se les venera casi como a héroes y ambos forman parte del imaginario colectivo de este país. Lituania es un país pequeño pero con un pasado glorioso. Un pasado donde abundan también los episodios trágicos y la miseria humana. Una nación ávida de héroes.  Héroes como Darius y Girėnas quienes representan, tal vez mejor que nadie, al prototipo de héroe lituano. Héroes  que fracasan y triunfan al mismo tiempo. Héroes que triunfan fracasando. Como el joven Romas Kalantas, otro de los héroes modernos de esta pequeña república, que un 14 de mayo de 1972 se quemó a lo bonzo en pleno centro de Kaunas en protesta contra el régimen soviético. Rociándose el cuerpo con  un bote de gasolina y prendiéndose fuego. La memoria de este joven héroe, pionero en la lucha por la "independencia" y la "democracia" en el Este de Europa, se honra  todos los meses de mayo. Con música militar, discursos  de inflamado patriotismo y  desfiles de niñas guapas vestidas de "mayorettes".  Los rostros de los intrépidos aviadores lituanos aparecen en el billete de diez litas. Probablemente el de mayor circulación en el país. Y calles, plazas, escuelas y monumentos dedicados a la memoria de S. Darius y S.Girėnas los hay en casi todas las ciudades y poblaciones de Lituania. También el "patatal" donde jugaron los muy bien pagados astros de la selección española lleva el nombre de los  malogrados aviadores lituanos.  

Lituania es un país donde el fútbol no acaba de cuajar. Aquí el "deporte rey" es, sin lugar a dudas, el baloncesto. Donde este país es casi una potencia a nivel mundial. Eso explica la casi total falta de instalaciones adecuadas para acoger competiciones internacionales de fútbol. De hecho, el partido de selección para la Eurocopa de 2012 se celebró en Kaunas y no en Vilnius simplemente porque en la actual capital de Lituania ni siquiera hay un estadio de fútbol adecuado. Lo del "patatal" a que hacían referencia los medios de comunicación españoles tenía, desde mi punto de vista, cierta justificación. Sobre todo teniendo en cuenta que aquí el fútbol es un deporte marginal, poco practicado, y que no interesa demasiado. Y que el Estadio Darius y Girėnas tiene un campo de fútbol abierto, que ha estado por más de cinco meses cubierto por la nieve y el hielo. Todavía tuvieron suerte los requetemimados jugadores de la selección española de no haberse encontrado un campo cubierto por la nieve. El mismo día del partido empezó a nevar. Y es que aquí, en Lituania, el riesgo de nieve no desaparece del todo hasta bien entrado el mes de abril.

La selección española, con toda su corte de técnicos, miembros de la Federación,  parientes directos y familiares lejanos, amigos, conocidos y amigos de amigos,  estuvo alojada en el Park Inn Kaunas, un pequeño hotelito de la cadena Radisson. Que se encuentra frente a una de las facultades donde doy clase. Supongo que la Federación Española de Fútbol  debe tener algún tipo de acuerdo con esta cadena de hoteles de matriz sueca.  Pero sin duda, debo decir que el Park Inn no es, ni de lejos, el mejor hotel de Kaunas. Es un hotel que además casi no cuenta con medidas de seguridad de ningún tipo. Yo, cuando salgo del trabajo, a veces me paso por el bar del hotel, el "Ginger Baras", para tomarme una cervecita y esperar el trolebús que me lleva a mi barrio. Y para encontrarme con alguna amiga que estudia cerca. Y en el bar a menudo se meten a beber cafés o cerveza barata parejitas de estudiantes que van a hacer manitas, ejecutivos venidos a menos, amas de casa con demasiado tiempo libre y tipos con más pinta de homeless que de otra cosa.

El domingo por la tarde estuve con una amiga en el Ginger Baras. Estuvimos allá tomándonos unas cervecitas y unas sidras juntos.  No porque estuviera la selección española. Sino porque era domingo y hacía un frío que pelaba. Y porque somos clientes habituales de ese garito y a menudo quedamos allá para charlar de nuestras cosas. Tuvimos la oportunidad de ver a varios astros de "la roja" allá sentados en el Ginger Baras. Entre ellos a Iker Casillas y a mi paisano Xavi. Rodeados siempre por  una nube de periodistas, asistentes y admiradores que les pedían el autógrafo. También vimos al seleccionador nacional  Vicente del Bosque y a otros jugadores de menor relevancia que "chupan banquillo" y que no llegamos a reconocer. Me tropecé con Vicente del Bosque cuando me iba a mear a los lavabos del hotel. Y él se disponía a tomar el ascensor que lo llevaba a su habitación. Sin duda, lo más interesante de esa tarde fue el encuentro que tuve con dos tipos que resultaron ser cocineros de la selección española. Estuvieron por un buen rato al lado de la mesa que ocupábamos mi amiga y yo. Hablaban del desayuno que el "míster" había ordenado para el día mismo del partido de fútbol. Un desayuno que iba a ser compartido con los miembros de la selección lituana. Uno de los cocineros decía que lo importante era "sacar el arroz con leche" una vez que los del equipo lituano hubieran abandonado la mesa. Al parecer, el arroz con leche viene a ser como una especie de pócima mágica que toman los jugadores de la selección el mismo día del partido. Y que les sirve para marcar goles y vencer al contrario. Algo como ese brebaje que tomaban los galos en los cómics de "Asterix y Obelix". Y que les otorgaba una fuerza sobrehumana que les permitía derrotar a las huestes de Julio César. "Eso sí" -decía uno de los cocineros- "el arroz con leche lo tenemos bien guardado hasta que los lituanos se vayan de la mesa". "Sobre todo que no lo prueben". Parece que ahí radica el secreto de nuestra selección. En el arroz con leche que les preparan especialmente para la ocasión. El equipo español venció a la selección lituana por tres goles a uno. Me pregunto qué hubiese ocurrido si ese día los de la selección lituana también hubiesen comido arroz con leche. Tal vez el resultado final hubiera sido muy distinto.

Historia de la fotografía:  Por arte de birlibirloque acabé con un par de pases de prensa para ver el partido de fútbol. La primera vez en mi vida que veo jugar a la selección. Y los pases los conseguí "por el morro". Gracias a las gestiones de un periodista de Tele 5 que vino a una de mis clases para hacerme una entrevista. Me vinieron, él y uno de sus cámaras, al aula donde doy clases por la mañana. Y allí mismo me montaron un show de la releche. Luego, en el reportaje que apareció en Tele 5, la entrevista quedó ultracondensada en un par de imágenes del aula. Y en una fugaz aparición mía diciendo hola a todo el mundo. Los de la sección deportiva de Tele 5 buscan siempre incluir imágenes con gancho. Imágenes que muestren claramente el apoyo incondicional de la hinchada a la selección española. Y creo que yo, en la entrevista que me hicieron,  me fui un poco por las ramas. Al final, claro está, los de Tele 5 prefirieron incluir el bullicio de un  grupo de estudiantes españoles Erasmus que se reunieron en el centro de Kaunas para apoyar a la selección. Ataviados muchos de ellos con la camiseta del equipo español y exhibiendo innumerables banderas rojigualdas. Una bandera, la rojigualda, con la que no me identifico. Y que casi me da repelús sólo con verla.

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