10 jun. 2009

El 7-J en Lituania: análisis de los resultados de las Elecciones al Parlamento Europeo

ESTE domingo 7 de Junio me fui a Klaipeda con Fredy, mi amigo mexicano. Estuvimos allá hasta el lunes por la tarde. Visitamos el parque nacional de Neringa y sus famosas dunas, en la misma frontera con el enclave ruso de Kaliningrado. Queríamos ir a la playa de Klaipeda pero decidimos dejarlo para otra ocasión pues el tiempo no acompañaba demasiado. Sin embargo disfrutamos del paisaje y del mar. Y también de los garitos de esta ciudad. A los potenciales turistas les recomiendo que si van a Klaipeda no dejen de pasarse por el Juodas Katinas (Black Cat), donde comió el mismísimo Adolf Hitler, ni por el Memelis en la calle Teatro (Teatro gatve) donde sirven una excelente cerveza de barril a todas horas. Y para los amantes del clubin les recomiendo El Calor (música latina, ambiente estudiantil y chicas guapas siempre) y el Kurpiai (que es un prestigioso club especializado en jazz y que a menudo ofrece conciertos en directo). El Pramogos Bankas también es otra buena opción. Aunque sólo para quienes estén desemparejados y vayan de caza. Creo que se me entiende. Todos estos bares y clubs se encuentran en el Senamiestas, en el casco viejo de Klaipeda la magnífica ciudad portuaria de Lituania de la que ando medio enamorado

Creo que debería dedicar un post a los clubs, garitos, restaurantes y antros de Lituania. He trabajado en las tres ciudades más importantes del país. Y conozco bien por dónde dejarse caer. Yo tengo siempre puestas mis gafas de habitante de la “segunda corona” de Barcelona. Y analizo la realidad con estas gafas. Quiero decir con ello que mis gustos probablemente no coincidirán con los gustos de todo el mundo. Pero al menos mis consejos son honestos y no buscan el lucro personal. Para gente más sofisticada les recomiendo las guías In your Pocket o Lonely Planet. Aunque me parece que muchas de las opiniones que en ellas se vierten se pliegan a los intereses comerciales de sus anunciantes. Qui paga mana que dicen en Catalunya. Y luego vas al sitio que te recomiendan y te llevas un chasco. Aunque igual soy un mal pensado y realmente son tan independientes e imparciales como ellas mismas se empeñan en asegurar.

Pero bueno, ahora toca hablar de política y de los resultados que arrojaron las elecciones europeas del 7-J. Debo decir que aquí las elecciones pasaron prácticamente desapercibidas. En algunas calles centrales de Vilnius, Kaunas y Klaipeda se colocaron algunos plafones de madera donde los partidos enganchaban su propaganda electoral. Aquí las campañas electorales son menos vistosas que en España. Hay menos parafernalia electoral. Los partidos hacen menos gasto. Pegar carteles en las paredes está prohibido. Y tampoco he visto nunca pancartas o banderolas colgando de las farolas. No sé si porque su uso está prohibido o porque simplemente a nadie se le ocurrió la idea. En esta ocasión a mi buzón sólo llegó la propaganda de algunos partidos políticos. Pero sólo de alguno de ellos. Recuerdo cómo en las elecciones al Seimas, que se celebraron en octubre de 2008 me llenaron el buzón hasta cinco veces. En los diarios de mayor tirada algunos partidos insertaron algunos anuncios. Y he visto también periódicos partidarios gratuitos que se distribuían en las estaciones de tren, a la entrada de las universidades y en algunos centros comerciales. Y poca cosa más.

En estas elecciones del 7-J se presentaron 15 listas electorales que competían por 12 de los 736 bien retribuidos bancos del Parlamento Europeo de Estrasburgo. Incluyo en esta "Carta desde el Este" los datos que arrojan estas elecciones marcadas por el total desinterés de la población que simplemente “pasa” de la clase política de este país. Sólo votó un 20.9 por ciento del electorado. Lituania se coloca así en el penúltimo puesto en Europa en cuanto a niveles de participación electoral se refiere. Solamente Eslovaquia, donde votó un exiguo 19,64% del censo, fue más abstencionista que Lituania. El abstencionismo ha sido, sin duda, el gran vencedor de la reciente contienda política. Es un fantasma que amenaza a la Unión Europea (la media de participación ha sido del 43%) y que le resta legitimidad a su proceso político. Sorprende quizás que los “ciudadanos del Este”, recientemente incorporados a la Europa rica y de “las libertades”, se muestren más abstencionistas que los ciudadanos de la “vieja Europa”.

El desinterés se debe a varios motivos. Hay opiniones para todos los gustos. Aquí, en Lituania, sin embargo quisiera destacar dos factores que pudieran haber tenido alguna incidencia en la baja participación experimentada en los pasados comicios. Uno de esos factores probablemente sea el cansancio del electorado pues en menos de 6 meses los lituanos han sido convocados tres veces a las urnas (elecciones al Seimas o Parlamento nacional en octubre de 2008, elecciones a la Presidencia de la República en mayo de 2009 y las recientes elecciones europeas del 7-J). El segundo de los factores es la corrupción. El conti nuo goteo de escándalos relacionados con la corrupción de miembros de la clase política y de la administración. La corrupción se ha convertido en algo que forma parte de la cotidianeidad de la política nacional. Que llega incluso a incorporarse como tema de entretenimiento en las parrillas de los programas de varietés de las televisiones nacionales. En Lituania la política ha llegado a confundirse con el mundo del espectáculo. Y no exagero. El Presidente del Seimas, Arunas Valinskas, es un conocido empresario y show-man que, en verano de 2008, creó un partido político, el Tautos Prisikėlimo Partija (o Partido de la Resurrección Nacional) con la intención de presentarse a las elecciones de ese año. La lista estaba plagada de artistas de dudoso gusto musical y de personajes extravagantes de lo más diverso. Acabó presidiendo, junto al Presidente de la República Valdas Adamkus, los desfiles del día de la independencia que se celebraron el 16 de febrero de 2009. La nieve, los discursos y la música militar conferían al acto un tono de solemnidad que sin embargo no podían hacer olvidar que quien presidía los actos es un señor que no hace mucho se dedicaba a desfilar vestido de lagarterana –con falda y todo- con un grupo de chicas alegres en un espantoso espectáculo televisivo. El canal de televisión de este señor, “Liuks”, vendría a ser una simbiosis lituana entre “Operación Triunfo”, “Gran Hermano” y los “Cantares” del ya fallecido Lauren Postigo. Los ciudadanos españoles que puedan leer este escrito creo que se harán una idea.

Otro de los políticos importantes en este país es el líder del populista Darbo Partija (Partido del Trabajo), el empresario Viktor Uspaskich, el propietario de la fábrica de conservas “Kėdainių”, el rey de los pepinos en vinagre. A Uspaskich lo he visto, en estos dos años que llevo viviendo en Lituania, haciendo un poco de todo: tocando la guitarra en una sauna con tres modelos metidas a presentadoras de televisión (las chicas del programa Paparazzi), detenido y esposado por presunta financiación irregular de su partido, liderando la revuelta con un puñado de incondicionales a su causa, jugando al baloncesto, cantando canciones en ruso. El personaje desapareció durante un tiempo y se escondió en Rusia donde parece ser que cuenta con buenos amigos. Volvió a aparecer cuando la fiscalía, por arte de birlibirloque, retiró los cargos contra él. La prensa se hizo eco también de un título falso de economista expedido por la Univeridad Tecnológica de Kaunas (KTU). Parece ser que Uspaskish lo obtuvo “untando” la mano de ciertos funcionarios de esta reputada institución educativa. Los resultados de las últimas elecciones europeas han colocado a este empresario nada menos que en el Parlamento Europeo. Se ha originado cierto revuelo al respecto. Porque a este señor se le acusa de obedecer oscuros intereses procedentes de Moscú. Tal vez porque Uspaskich es un lituano rusófono. Y aquí, en este país, la política vive, en gran medida, gracias a Rusia y al pasado. O mejor dicho, en contra de los rusos y del pasado.

Creo que los breves apuntes que aquí he ofrecido bastan para dar una idea de la clase política que tiene este país. Y explica en parte el alto nivel de abstencionismo experimentado en las pasadas elecciones europeas. El día siguiente a las elecciones compré el Lietuvos Rytas y miré un poco la televisión. Nadie se dio por aludido. El Primer Ministro Andrius Kubilius casi se mostraba eufórico con los resultados pues su partido, el conservador TS-LKD, no habría sufrido el retroceso que algunas encuestas le vaticinaban. Sólo 2 de cada 10 lituanos fueron a votar. Y aquí a nadie pareció importarle demasiado. El día siguiente a las elecciones la Laives Aleja, la vía peatonal más importante de Kaunas, estaba repleta de tíos en bermudas y zapatillas deportivas de marcas falsificadas y niñas con minifalda y zapatos de tacón alto enganchadas al teléfono móvil. Las chicas aquí necesitan exhibir el teléfono móvil para ir a pasear. Lo van tecleando constantemente como advirtiendo de que no están solas. Aunque no envíen mensajes a nadie ellas lo van tecleando mientras miran, al mismo tiempo, algún escaparate de zapatos o de ropa.

Cierro el post con los resultados electorales obtenidos por los partidos en las pasadas elecciones del 7-J. Los datos se pueden consultar en inglés en el siguiente sitio web: http://www.euro.lt.

Añado también algunas notas que pueden orientar al lector sobre las tendencias ideológicas de los distintos partidos políticos. Y en la medida de lo posible intento establecer ciertas analogías entre los partidos políticos lituanos con sus homólogos españoles. Se trata sólo de una aproximación. Soy consciente de las enormes diferencias, en cuanto a historia, sensibilidades y culturas políticas, que existen entre ambas realidades.

Resultados por partido:

Tėvynės Sąjunga-Lietuvos krikščionys demokratai (Unión Patriótica-Partido Cristiano Demócrata Lituano). Obtuvo el 26.08 por ciento de los votos. El Primer ministro de Lituania, Andrius Kubilius, es el líder de este partido de centro-derecha que gobierna el país desde noviembre del año 2008. Volverá a ser europarlamentario Vytautas Landsbergis, poeta y líder del movimiento Sąjudis que condujo el país a la independencia. También repetirá como europarlamentaria Laima Andrikienė, una política de perfil bajo que tiene abierta una oficina al lado del pequeño supermercado IKI donde generalmente compro mi cerveza favorita, la Svyturis Baltas, una cerveza de trigo sin filtrar, que se ha convertido en mi mejor y más fiel compañera. El TS-LKD ha pasado de tener 2 representantes a tener 4 representantes en la Eurocámara. Algirdas Saugardas y Ravile Morkuaite también obtuvieron escaño en la Eurocámara. El descontento social que ha generado las políticas conservadoras del gobierno de Kubilius –subidas generalizadas de los servicios básicos y congelación de salarios y pensiones- no se ha visto reflejado en las urnas. Sin duda, la baja participación ha favorecido al TS-LKD que ha obtenido mejores resultados de lo que ellos mismos esperaban.

El Lietuvos Socialdemokratų Partija (Partido Socialdemócrata de Lituania) obtuvo un 18.14 por ciento de los votos. Recordemos aquí que en este partido milita Algirdas Brazauskas, quien fuera líder del Partido Comunista en los tiempos en que este país formaba parte de la Unión Soviética. El Partido Socialdemócrata estuvo gobernando en Lituania hasta octubre de 2008 bajo el mandato de Gediminas Kirkilas. La crisis económica y varios escándalos de corrupción acabaron por hundir al gobierno de Kirkilas. Y desde entonces los socialdemócratas no acaban de levantar cabeza. Mantienen los dos representantes que ya tenían. Justas Vincas Paleckis repite en su puesto de parlamentario. Y se estrena como parlamentaria socialista Vilija Blinkeviciute.

El Partido Tvarka ir Teisingumas (Orden y Justicia) que gira entorno a la figura carismática del abogado y ex presidente de la República Rolandas Paksas obtuvo el 11,93 por ciento de los votos. Este partido es heredero del Partido Liberal Democrático que sufrió una refundación en su quinto congreso en el año 2006. Y su objetivo es volver a colocar a Paksas de Presidente de la República. Se trata de un partido conservador pero no de extrema derecha como he leído en algún sitio. Su líder fue Presidente de la República sólo por unos meses, entre el año 2003 y el 2004, cuando Paksas fue sometido a una moción de censura en el Seimas por una supuesta deslealtad a la República (se le acusó incluso de estar al servicio de oscuros intereses movidos desde Moscú). El Tribunal Constitucional le inhabilitó de por vida a volverse a presentar a las elecciones nacionales. Sin embargo Paksas ha seguido gozando de bastante soporte electoral. Y ha sido lo suficientemente hábil para mantenerse en la jefatura de su partido que se ha transformado en la tercera fuerza política del país. El partido obtiene dos eurodiputados. Uno de ellos el mismo Rolandas Paksas que pudo presentarse a estos comicios pues el Tribunal Constitucional sólo lo inhabilitó para participar como candidato en las elecciones nacionales. El Tvarka ir Teisingumas es una fuerza en ascenso. Y con Paksas en el Parlamento Europeo creo el partido saldrá reforzado.

El cuarto partido en número de votos es el Partido del Trabajo, el Darbo Partija, del empresario, cantante ocasional, y falso economista, Víctor Uspaskich. Obtiene el 8.59 por ciento de los votos y coloca a su líder en un cómodo sillón de parlamentario en Estrasburgo. Supongo que acabará regalando pepinillos en vinagre a sus colegas y tocando la guitarra a las chicas guapas que trabajan de secretarias en el Parlamento Europeo.

También ha obtenido representación electoral (y un sorprendente 8.25 por ciento de los votos) la Lietuvos Lenkų Rinkimų Akcija o Acción Electoral de los lituano-polacos, que recabó la mayoría de su apoyo electoral en Vilnius y en el sudeste del país donde hay una importante minoría polaca. Es un partido que dice representar los intereses de la minoría polaca en Lituana y que sería, para hablar claro, un partido de derechas. El electorado de origen polaco debe estar más movilizado pues en las estadísticas oficiales no representa más del 6% de la población y sin embargo este partido obtuvo más del 8% de los votos emitidos en estas elecciones. El Lietuvos Respublikos Liberalų Sajudis (Movimiento de los liberales de la República de Lituania) obtuvo el 7.15 por ciento de los votos y superó, por tanto la barrera del 5% de los votos emitidos, lo que le permite hacerse con el último de los 12 europarlamentarios. Por tanto, solo 6 de las 15 listas electorales que concurrían a las elecciones obtuvieron representación electoral.

El Partido de la Resurrección Nacional, del presentador de televisión y show-man Arunas Valinskas, quien también es Presidente del Seimas, obtuvo el 1.01 por ciento de los votos. En la lista electoral que se presentaba a las europeas se había incluido a una actriz que había posado desnuda en alguna ocasión. La figura de Valinskas es altamente cuestionada aquí. Muchos consideran que un personaje como él no puede ocupar la posición que ocupa. Nada menos que la presidencia del Parlamento. Pero recordemos que los representantes que tiene este partido en el Seimas le resultan imprescindibles al Primer Ministro Andrius Kubilius para mantenerse en el poder.

Del resto de partidos que concurrían a las elecciones, y que no obtuvieron representación en el Parlamento Europeo deberíamos destacar al partido regionalista de Samogitia o Zeimatija, una región con personalidad propia que se encuentra al oeste del país. Ya nos hemos referido en otra ocasión a Samogitia o Zeimatija. Incluso hicimos referencia al dialecto que hablan allá (que algunos consideran que de hecho es una lengua distinta del lituano) y de las ambiciones autonomistas de esta región que tendría su capital en la floreciente ciudad portuaria de Klaipeda, la antigua Memel prusiana. El Žemaičiu Partija sólo obtuvo el 1.23 por ciento de los votos.

Me voy a detener brevemente en el Fronto Partija liderado por el joven Algirdas Paleckis, quien es miembro del consejo municipal del Ayuntamiento de Vilnius. El Fronto Partija es una fuerza política joven que nació de una escisión por la izquierda del Partido Socialdemócrata. A Algirdas Paleckis y a su partido se les ha acusado de instigar los hechos acaecidos en febrero de 2009 cuando unas cinco mil personas, convocadas por los sindicatos nacionales, intentaron ocupar y disolver el Seimas. Se lanzaron huevos, hortalizas y piedras y la Policija antidisturbios se empleó a fondo. Una revuelta de esas características no se veía desde los tiempos de la lucha por la independencia de Lituania. Hubo una decena de heridos y detenidos por estos hechos. Y el Fronto Partija se ha convertido en la bestia negra del gobierno. Desde distintos medios se acusa al Fronto Partija de ser un partido de radicales, antipatriótico y de servir los intereses de potencias extranjeras. Yo definiría al joven partido como un partido de izquierdas. Un partido que no está maduro todavía y que intenta aglutinar el descontento de las capas populares de este país. Lo podríamos asimilar a Izquierda Unida o Iniciativa por Catalunya. Es un partido que ha logrado cierta visibilidad y con una militancia bastante activa que distribuye su diario el “Karstas Komentaras” (lo traduciré como "comentarios al rojo" porque "comentarios calientes" tendría otras connotaciones en nuestra lengua) en las estaciones de tren, en la calle y en los centros universitarios. Ha obtenido el 2.37 por ciento de los votos.

El resto de fuerzas que concurrieron a las elecciones constituyen una confusa amalgama de partidos que incorporan a sus siglas la palabra “conservador”, “nacional” y “liberal”. En fin, supongo que algunos estarán un poco decepcionados con el panorama político de aquí. Pero es lo que hay. Y lo que ocurre en Lituania no está muy alejado de lo que sucede en otros países del Este de Europa. En casi todos ellos encuentras sociedades desestructuradas, sin referentes políticos sólidos y que construyen su presente sobre un discurso político "en negativo" que transforma el pasado en la causa de todos los males presentes. Y cuando ello conviene a los intereses del gobierno y a las élites dirigentes de estos países se busca un enemigo exterior. En las tres repúblicas bálticas el enemigo exterior no son los bancos escandinavos que tienen tomados financieramente los tres países. Los enemigos son siempre los rusos. En Hungría el enemigo son los eslavos en general y especialmente los eslovacos. Y también la minoría gitana. Ello ha llevado a un partido de la extrema derecha, el Jobikk, que significa "los mejores" en húngaro, a obtener 3 representantes en el Parlamento Europeo con casi un 15% de los votos. Es un poco triste que la patria del filósofo György Lukács acabe viendo un resurgir del fascismo más puro y duro.

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