24 jul 2009

Krizė (I)

EN un rato voy a tomar el trolebús número 13 que me llevará al centro de Kaunas. Me voy al "Latino Baras", un garito en absoluto recomendable que se encuentra en el casco viejo de la ciudad. Allá pincha hoy mi amigo DJ Carlos R. que es un venezolano que se vino a vivir a Lituania hace unos seis meses. Mi amigo vive nada menos que en Panevėžys, una pequeña ciudad al norte del país, no muy alejada de la frontera con Letonia. Un pueblo donde hay muy poca cosa qué hacer o qué ver. Todos los autocares que van a Riga o Tallinn tienen una parada obligatoria en la deprimente estación de autobuses de Panevėžys. En esta ciudad, según dicen, campa a sus anchas la mafia rusa. Aquí la mafia siempre es calificada de "rusa" aunque probablemente en los grupos mafiosos lituanos haya más puro gánster lituano que otra cosa. Todavía aparecen esporádicamente noticias de asesinatos y de coches que vuelan por los aires como consecuencia de las luchas entre bandas rivales. Kaunas hasta hace sólo diez años era considerada la capital de la mafia en este país. Era una ciudad decididamente peligrosa. Mi chica me contó una vez que la Policija carecía de recursos y que, a mediados de los 90, los agentes se trasladaban en trolebús porque el gobierno no tenía dinero para pagar la gasolina de los coches patrulla. Su padre iba al trabajo con una pistola en el bolsillo para defenderse de los "chicos malos". Ya me puedo hacer una idea de cómo estaban las cosas. Mi amigo Mantas, un informático buenísimo que trabaja en una empresa subcontratada de la Hewlet Packard, me dijo que Kaunas empezó a ser una ciudad habitable sólo a principios de este decenio. Entonces las condiciones económicas mejoraron bastante en esta zona de Europa. Y la situación de "anomia" en la que vivían algunas ciudades como Kaunas empezó a remitir a medida que las instituciones gubernamentales iban estructurándose y ganando presencia en la calle y se hacían presentes en la vida cotidiana de la gente. Los primeros años de la independencia de la joven república fueron duros. Después las cosas se fueron normalizando. Muchos de los que trabajaban en los grupos mafiosos acabaron convirtiéndose en decentes, prósperos y envidiados hombres de negocios. Y algunos incluso ocuparon puestos importantes en la administración y en la política. Y muchos de los "chicos malos" que peleaban en las bandas mafiosas de los noventa se fueron reconvirtiendo en "securetas". Y ahora trabajan en compañías como Argus Saugus Tarnyba, la más importante empresa de seguridad de Kaunas, y se dedican a cazar "conejos" o "zuikis" que es como aquí se denomina a los que se suben al trolebús sin pagar el billete. Mejor evitarlos. Muchos todavía tienen el chip de los años 90 incrustado en alguna parte de su rudimentario cerebro. Cuando formaban parte de la banda. Y a me menudo se les "va la mano" más de la cuenta. Exceso de "celo profesional" que dicen en el lenguaje forense. Yo mismo he visto cómo sacaban del trolebús a un pobre anciano que no había pagado el billete. Lo sacaron a empujones. Hacía un frío de cojones y el viejo acabó cayendo de bruces sobre el suelo que estaba cubierto por una gruesa capa de hielo sucio. Y los securetas se reían de él. Los muy cabrones. Vamos, más o menos como en España. Que allá tampoco eran santos de mi devoción.

Vivo en la Savanorių prospektas, o Avenida del voluntario, que viene a ser la espina dorsal de Kaunas. Es la vía más importante, el punto obligatorio por donde debe transitar casi todo el tráfico rodado de la ciudad. Los coches y autobuses que vienen y van a Vilnius. Los camiones que vienen cargados de la ciudad portuaria de Klaipėda y se dirigen a Polonia o Alemania. Los autocares de Eurolines o Ecolines en ruta a Riga y Tallinn. Cuando me trasladé a vivir a Lituania, de eso hace ahora más de dos años, empecé a buscar piso precisamente en esta zona. Al principio, y por un período de tres meses, estuve viviendo en la Laisvės Alėja o paseo de la Libertad. En un apartamento para turistas por el que me cobraban unos 400 euros al mes. La Laisvės Alėja es una vía peatonal de más de un kilómetro y medio de longitud. La más larga del Este de Europa. Fue diseñada en época soviética en el año 1953 y reformada en el año 1982. Y recuerda un poco a las Ramblas de Barcelona. Unas ramblas desteñidas, sin palmeras ni kioskos. Unas ramblas sin mimos ni cotorras. Poco se ha hecho desde entonces. El pavimento y mobiliario urbano de este paseo no han sufrido cambios de ningún tipo y como es lógico, con el transcurso del tiempo, la calle se ha ido deteriorando. Es como uno de esos viejos trolebuses color crema construidos en la antigua Checoslovaquia y que siguen todavía dando servicio. Como los bloques de pisos soviéticos donde reside la mayoría de la población del país. La Laisvės Alėja, con su pavimento resquebrajado de losetas y adoquines grises. Con sus agujeros que amenazan socavón y que se convierten en peligrosas trampas de hielo durante el invierno. Lo que ha ocasionado más de un accidente. Una vía que clama a gritos una renovación y que, a pesar de constituir el alma de la ciudad, está medio muerta. Es como un símbolo de lo que ocurre en este país. Donde no hay dinero para renovar los espacios públicos pero se vierten enormes sumas para financiar hipermercados y malls. La democracia significa irse a pasear a las grandes superficies. A pasearse y mirar. Porque la crisis está pegado fuerte en Lituania y comprar aquí, ahora mismo, la gente se lo piensa más de una vez a la hora de comprar nada.

La faena se remató cuando a alguien se le ocurrió conceder el permiso a un grupo de promotores vinculados a la cadena de distribución más importante del país, la cadena MAXIMA, para construir una mega-superficie llamada AKROPOLIS, a unos quinientos metros de la Laisvės Alėja. Un mall lleno de todo tipo de tiendas, bancos que trabajan todos los días del año, restaurantes, cines, y un hipermercado. Un hipermercado MAXIMA XXL como no podía ser menos. El AKROPOLIS dispone de todas las maravillas de la moderna sociedad de consumo. Tiene una bolera y varias salas de cine. E incluso cuenta con una pista de patinaje sobre hielo en la última planta. Donde los más atrevidos hacen todo tipo de cabriolas. Al AKROPOLIS la gente va a pasear. Porque está limpio y tiene calefacción en invierno y aire acondicionado en época estival. Y hasta dispone de hilo musical donde te machacan siempre con los últimos éxitos de la MTV. En fin, un himno a los nuevos tiempos que corren. Existen numerosos videos tomados por particulares y colgados en You Tube donde puede verse claramente que la gente se reúne allá como si se tratara de una plaza pública. Un espacio privado convertido en espacio público. Donde las niñas van a lucir palmito siempre tecleando su teléfono móvil y mirando de soslayo los escaparates de Mango, Camel, Escada, Zara, Pull & Bear, Body Shop. En el AKROPOLIS hay muchas franquicias de cadenas de ropa españolas. Y los hombres de negocios se reúnen entorno a alguna de las mesas de los innumerables bares y restaurantes de los que dispone el complejo. Para hablar de negocios y para mirar a las niñas que pasan. Comprar es lo de menos. Lo importante es estar allá porque da "status". En fin, todo un templo dedicado a los dioses paganos de la utopía capitalista. Una auténtica pesadilla. Pero una utopía confortable y caliente. Y eso, cuando en invierno aquí se llega a los -25 grados centígrados, es razón más que suficiente para pasar largos ratos entre las paredes de este tipo de malls. Aquí, en Lituania, hay decenas de ellos. Con nombres como "Molas" (la mole), "Mega", "Panorama", "Savas". Nombres que quieren indicar que comprar aquí es super-cool, lo más in o , como decimos los catalanes, la reòstia. Y, tras ellos, encontramos siempre las mismas empresas promotoras. Las mismas compañías constructoras, entidades financieras y empresas distribuidoras que no dudan en "untar" a quienes haga falta para obtener los debidos permisos y construir estos modernísimos complejos comerciales. Al fin y al cabo, se trata de un buen negocio. Ofrecer un poco de calor a los consumidores, mientras se concentra la distribución en muy pocas manos y se acaba con el escaso, poco estructurado y anticuado pequeño comercio del país.

El AKROPOLIS empezó a funcionar en el año 2007. Y la Laisvės Alėja literalmente se despobló de gente y de comercios. Incluso llegó a cerrarse un establecimiento de la propia cadena MAXIMA donde, por entonces, hacía yo mis compras. Un Maxima pequeñito que se encontraba razonablemente cerca de donde vivía y en el que me proveía de cerveza y de algunos artículos y viandas que no hallaba en otro lugar. Ahora, ante la evidencia del desastre, el Meras o Alcalde de Kaunas, el joven político conservador Andrius Kupčinskas, ha convocado un concurso de ideas para revitalizar la Laisvės Alėja. Y se le ha ocurrido instalar por el centro de Kaunas, a lo largo de este hermoso y decadente paseo, varios escenarios baratos adornados con una pancarta que dice "Einam 2009" (Vamos 2009!). ¿Vamos? ¿A dónde? Al AKROPOLIS por supuesto. Porque la gente sigue sin acudir a la Laisvės Alėja. Por mucho que se esfuercen los grupos amateurs de música y algunos estudiantes con guitarra y aspiraciones al estrellato que se suben a las tarimas de madera del "Einam 2009". La avenida sigue muerta incluso ahora en pleno verano cuando da gloria pasearse bajo sus frondosos castaños y disfrutar del espectáculo multicolor de sus parterres de flores. La gente está en el AKROPOLIS. Haciendo ver que compra.

Historia de la fotografía: Incluyo en este post una fotografía que tomé en un muro de Kaunas, muy cerca del Latino Baras, donde hoy pincha mi amigo venezolano. Es una fotografía de un tag un tanto artístico. Un tag que alguien quiso dedicar a la crisis financiera mundial que está haciendo estragos en las pequeñas economías "abiertas" de los países bálticos. Durante más de un decenio se tomaba las políticas ultraliberales impulsadas por los gobiernos de estos países como modelo económico a seguir en toda Europa. Ahora vemos los resultados de tales políticas. Volveré sobre el tema muy pronto.

Estadísticas de las Cartas desde el Este

3 jul 2009

Humedad relativa

HOY hace mucho calor en Kaunas y tengo las ventanas abiertas de par en par. Como diría mi madre, hace un bochorno que pa' qué. Un calor húmedo que se te pega al cuerpo y ya no te deja. El calor llegó en vísperas de San Juan. Por aquí lo llaman Joninės. Fue el día más largo del año. La noche más corta. En el verano báltico los días son largos y un tanto tediosos. Largos como una jornada sin pan. El sol apenas se pone unas horas. Desaparece brevemente alrededor de la medianoche y a las dos o tres de la mañana ya empieza a alborear. Las ventanas del apartamento donde vivo no tienen persianas. Sólo unas antiguas cortinas de encaje. Unas cortinas sucias que tengo siempre recogidas con una cinta azul que encontré en uno de los cajones de este viejo apartamento construido en la época de Leónidas Brézhnev. En un desvencijado armario socialista de formica marrón oscuro que fue asignado a este apartamento por el Ministerio soviético del mueble. No es broma. Un día dedicaré un post entero a mi propio apartamento. Creo que puede resultar de interés para comprender algunas características del autodenominado "socialismo real". Para entender algunas de las miserias del modelo burocrático de economía de planificación centralizada. Pero ahora no me apetece hacerlo. Y no tengo la suficiente carga de ironía en las venas para abordar con humor, como a mi me gusta, un tema tan espinoso como el socialismo soviético. Para enfrentarme a mi propia manera de ver el mundo. A mis propias convicciones personales. Porque quien esto escribe no es precisamente un admirador de Milton Friedman ni un lameculos de la ortodoxia económica de la escolástica neoliberal que domina actualmente en las cátedras y puestos científicos de la mayoría de universidades y centros de investigación españoles. Pero tambien debo decir que no puedo ni quiero ser un nostálgico del pasado. El modelo burocrático autodenominado socialista se desmoronó simple y llanamente porque era una cutrada. Se desplomó por no pintar de colores las paredes de los edificios. Por construir bloques de pisos que recuerdan cajas de zapatos mal amontonadas. Bloques de pisos grises que, como los borrachos, tienen problemas para mantener la verticalidad. Como si los arquitectos soviéticos hubiesen desconocido los rudimentos de su profesión, la geometría euclidiana y el uso del cartabón, la escuadra y la plomada. El modelo se colapsó por llenar las plazas con figuras de escayola de Lenin y por ser incapaz de llenar las bolsas del pan de la gente. Estatuas de yeso cubiertas por una fina capa de bronce para guardar las apariencias. Mercados sin bananas. Lavabos sin alicatar. En otro post volveré sobre el asunto. Ya digo que hoy no me encuentro de humor. Tengo todo el tiempo por delante porque no voy a abandonar esta tierra. Y porque probablemente acabaré comprándome uno de estos apartamentos ahora que la crisis financiera internacional ha hundido el mercado inmobiliario en este país. En estos momentos los precios de la vivienda de segunda mano resultan casi irrisorios. Podría adquirir el apartamento en el que vivo por unas 50.000 litas, que al cambio vienen a ser unos 15.000 euros. Ahora mismo vivo de alquiler con un contrato apalabraado, sin papeles de ningún tipo de por medio. Aquí casi nadie firma contratos de alquiler para evitar pagar impuestos. Muchas personas viven en este país gracias a actividades no declaradas. La economía sumergida les permite seguir a flote. Menudo juego de palabras me acaba de salir. El propietario de este apartamento sin persianas, el Sr. Edmundas J., es un hombre mayor con problemas cardiacos que recibe una pensión miserable del gobierno y que sobrevive gracias a las quinientas litas que le pago de alquiler. Se las pago religiosamente con periodicidad trimestral. En cash para no dejar rastro en ningún banco de las cantidades abonadas y así burlar al fisco. Creo que después de dos años nos estamos cogiendo afecto. Todavía no entiende muy bien qué coño estoy haciendo aquí.

Pero ahora vuelvo a mis ventanas abiertas. A las ventanas sin persianas de mi apartamento. La ausencia de persianas es un fenómeno que, de alguna manera, me ayuda a revivir mi propio periplo personal por el Este de Europa. Debo decir que por aquí, en esta zona de Europa, no se estilan las persianas. Estuve viviendo en Riga un mes y mi apartamento, que se encontraba en pleno centro de la ciudad, en Elizabetes iela, no tenía persianas. También viví en Narva, en la frontera de Estonia con Rusia. Una ciudad con un hermoso castillo defensivo enfrentado al castillo-fortaleza ruso que se encuentra en la vecina Ivangorod, justo al otro lado del río Narva. Un río fácilmente vadeable y en uno de cuyos islotes un grupo de amigos y yo celebramos una barbacoa memorable donde cayeron varias cajas de cerveza Ale Coq y Rock. Marcas muy populares en Estonia. Eso pasó hace justo tres años, en julio del 2006. Allá conocí a la que todavía es mi chica. La razón por la que me vine a vivir a Lituania. En fin, tampoco encontré persianas en Blagoevgrad, una ciudad búlgara cercana a la frontera con Macedonia donde la USAID financia una universidad americana para formar a los más jóvenes en "valores democráticos", "liderazgo sirviente" y "espíritu empresarial". O sea para adoctrinarlos en americanismo y de paso restar influencia a los rusos en la zona. Y, todo hay que decirlo, también para tener a mano a las jóvenes, guapas y siempre dispuestas estudiantes búlgaras. A las que les dan becas para que vayan a estudiar a los Estados Unidos. Muchas de esas estudiantes acaban allá casadas con algún hijo de papá o con algún tipo rico que les hace vivir plenamente el sueño americano. O acaban de putas. Que más o menos es lo mismo. En Blagoevgrad estuve hace tres años, en la Semana Santa del 2006. Pasé allá unos diez días. Y supongo que recuperaré aquella experiencia y la incluiré en mi blog. Y volveré a su río sucio, en las faldas de los Balcanes. A las pizzas con ketchup. Al "marquismo" que impera en la forma de vestir de los más jóvenes. Y a la sorprendente tradición de distribuir y colgar en las paredes de la vía pública las fotos de los familiares y amigos fallecidos.

Y bueno, para volver a las persianas, tampoco las había en el apartamento donde vivía mi chica, en Pécs, en el Sur de Hungría donde pasé quince días estas navidades. Parece mentira, pero en los últimos nueves años, y casi sin quererlo ni buscarlo, he tenido la oportunidad de residir temporalmente, y por diversos motivos, en al menos una docena de poblaciones del Este de Europa. Principalmente en la región del Báltico. Desde Narva, en la República de Estonia, hasta Szczecin (o Stettin en alemán) una ciudad portuaria de la costa de la Pomerania polaca, que en otro tiempo perteneciera a Alemania. Szczecin, de impronunciable nombre, cruzada por viejos tranvías destartalados y por hermosos canales que conducen hasta el mar. Una vez tomé el autobús desde allá y me planté en Kaunas. De eso fue hace ahora más de dos años. Me metí casi catorce horas de viaje en el cuerpo. Acabé rebentado. Desde entonces prefiero coger el tren para desplazamientos razonablemente cortos. Para los más largos utilizo el avión. El tren me gusta porque conoces a gente en el viaje y puedes estirar las piernas y mear en los lavabos. Y porque todavía conserva cierto halo romántico.

Y nuevamente vuelvo a mis persianas. Es un fenómeno que me tiene intrigado. Nunca tuve la oportunidad de encontrarme persianas como las que tenemos en España. Es un tema que tengo que investigar. Que me despierta la curiosiodad. Tengo varias teorías que pudieran explicar este extraño fenómeno. Pero deberé buscar otra mejor ocasión. No será en este post que empieza a resultar ya demasiado largo. Al principio me resultaba imposible dormir cuando el sol entraba en la habitación. Pero ahora, después de dos años viviendo sin interrupción en Lituania, debo decir que duermo a pierna suelta hasta las ocho de la mañana, cuando el perrito pequinés de la vecina empieza a ladrar como un loco para que lo saquen a pasear. Al sol ya me ha acostumbrado. Al perrito pequinés todavía no.

Hoy hace calor en Kaunas. Abro de par en par mis ventanas sin persianas. Miro atrás con cierta nostalgia y disfruto de este momento. Disfruto del sol que me toca la piel. Y de esta humedad relativa que me tiene hoy atrapado y que ya no me dejará durante todo el día. Acabo de recibir una llamada de mi amigo argentino José S. para que nos vayamos juntos al Kauno Marios, el mayor lago artificial de la región y que fue construido en época soviética, en el año 1959, para aprovechar la fuerza de las aguas del río Neman (o Nemunas en lituano) y generar la energía eléctrica con la que se mueven los trolebuses de esta ciudad. Es un lago que tiene una playita y algunos puestos de comida y bebidas y que, con el calor, se suele llenar de gente y, sobre todo, de niñas guapas que van a tomar el sol y a lucir palmito. Especialmente durante los fines de semanas. Y este weekend es un fin de semana largo pues el lunes 6 de julio aquí es festivo. Se celebra la coronación del Rey Mindaugas. El único rey que ha tenido Lituania en toda su historia. Y eso fue nada menos que en el año 1253. También fue el primer líder cristiano de este pueblo. El último pueblo pagano de Europa y contra el que se declararon distintas cruzadas. Al final los lituanos abrazaron el cristianismo por conveniencias políticas. Mejor cristianos que muertos. La historia de las cruzadas bálticas o cruzadas nórdicas es apasionante. Y estoy dedicando cierto tiempo para recoger información y para poner las ideas en orden. Creo que acabaré escribiendo algo sobre este asunto. Algo personal, cocinado y aliñado a mi gusto. Algo digerido por mi mismo. Evito que mi blog personal se transforme en un mal ejercicio de escolar poco aplicado, lleno de errores ortográficos, indisimulados copy-pastes desde fuentes dudosas y groseras traducciones más o menos acertadas desde la wikipedia. Para un viaje como ése no hacía falta tantas alforjas que dice un antiguo refrán castellano.

Bueno, ya está bien. Sí, venga, vámonos para el Kauno Marios. Nos daremos al menos una ración de miranda con las magníficas diosas paganas que, cuando aprieta el sol en verano, siempre pueblan las orillas del lago. Y que son capaces de jugar al voleibol sin perder por un momento la compostura. Siempre elegantes y guapas. Siempre tremendas. Me voy pitando. A ver si allá, bajo los enormes árboles que rodean el lago, encuentro la sombra fresca que hoy necesito. Y también un poco de sosiego para mi siempre inquieto y algo atormentado espíritu.

Historia de la fotografía: He subido una fotografía que tomé aproximadamente hace un año en el Kauno Marios. Es una fotografía eminentemente playera. Aparecen varias chicas jugando al voleibol. En el fondo se puede apreciar el verde intensísimo de una vegetación exhuberante. En uno de los vestidores aparece un anuncio de Utenos, una de las marcas de cerveza más populares en este país. El verde y el amarillo de los vestidores instalados en la playita del lago son los colores "institucionales" del Ayuntamiento de Kaunas. Autobuses, trolebuses, papeleras y edificios públicos suelen incorporar esa combinación de colores. El Zalgiris Kaunas, el equipo de baloncesto con más solera de Lituania, luce también esa combinación de colores en su camiseta y escudo deportivos.

Y una nota de humor: Mensaje para los caballeros que puedan estar leyendo mi blog. Ya sé que ahora mismo están más interesados en el picardías de la niña de la izquierda de la fotografía que en las sesudas y bien documentadas disertaciones contenidas en mi blog . Aquí, a este tipo de niñas se les denomina "fyfas". Kaunas tiene la -mala- fama de ser la capital de las "fyfas" y de los "forsas". Me resulta díficil traducir al español ambos conceptos pues se trata de slang en lituano. Palabras que todos conocen pero que no se encuentran en el diccionario y que se refieren a tipos específicos de individuos ubicados en un entorno sociocultural determinado. Difícil de extrapolar a otras realidades distintas. Las "fyfas" podríamos convertirlas en las "pijas de barrio obrero" del extrarradio de Barcelona. Y los "forsas" serían algo así como los "garrulos" de barrio. Tipos con zapatillas Adidas o Nike, con motos trucadas y que no tienen ni dos dedos de frente. Aquí, sin embargo, a los "forsas" les van más las montain-bikes que las motocicletas. Supongo que por motivos económicos. Las "fyfas", como es obvio, tienen una gran aceptación entre la comunidad extranjera de por aquí (Erasmus en permanente estado de erección , hombres de negocios en busca de echar una "canita al aire" , turistas en la sesión del celo veraniego y aventureros de diverso pelaje). A los "forsas" mejor evitarlos. Me consta que a más de un Erasmus y a más de un " turista_en_busca_de_niña_fácil_del_Este" les han partido la cara. Por capullos. Capullos no los "forsas" cuya actuación tiene cierta justificación antropológica, en defensa del honor de la tribu, sino los tipos que creen que aquí todas la niñas se les van a abrir de piernas por su cara bonita. O porque tienen o se les supone que tienen algunos euros en el bolsillo. En los dos años que llevo viviendo en Kaunas he visto de todo. Incluso una noche me encontré con unos miembros del honorable cuerpo de bomberos de Barcelona, casados y con familia, en una especie de incursión sexual por estas tierras. Camino de Daugavpils, la segunda ciudad de Letonia. Una ciudad llena de rusas que los estaban esperando a ellos. Según sus propias palabras. Estos tipos venían de Minsk y hacían una escala técnica en Kaunas. Les hubiese partido yo mismo la cara pues el exhacerbado nivel de cretinismo del que hacían gala me resultaba del todo insoportable. A mi los "forsas" de Kaunas ya me conocen y me dejan en paz. Se han acostumbrado a mi presencia. Ya no les llamo la atención. Y creo que saben que yo respeto esta tierra que me tiene acogido y que me da de comer. Pero al principio tuve que tener cuidado pues en Lituania existe bastante rechazo hacia determinado tipo de foráneo que viene a este país con el único objetivo de "pillarse" a las niñas de aquí. Como si Lituania fuese una especie de Thailandia del Báltico. Volveré sobre el tema muy pronto.

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10 jun 2009

El 7-J en Lituania: análisis de los resultados de las Elecciones al Parlamento Europeo

ESTE domingo 7 de Junio me fui a Klaipeda con Fredy, mi amigo mexicano. Estuvimos allá hasta el lunes por la tarde. Visitamos el parque nacional de Neringa y sus famosas dunas, en la misma frontera con el enclave ruso de Kaliningrado. Queríamos ir a la playa de Klaipeda pero decidimos dejarlo para otra ocasión pues el tiempo no acompañaba demasiado. Sin embargo disfrutamos del paisaje y del mar. Y también de los garitos de esta ciudad. A los potenciales turistas les recomiendo que si van a Klaipeda no dejen de pasarse por el Juodas Katinas (Black Cat), donde comió el mismísimo Adolf Hitler, ni por el Memelis en la calle Teatro (Teatro gatve) donde sirven una excelente cerveza de barril a todas horas. Y para los amantes del clubin les recomiendo El Calor (música latina, ambiente estudiantil y chicas guapas siempre) y el Kurpiai (que es un prestigioso club especializado en jazz y que a menudo ofrece conciertos en directo). El Pramogos Bankas también es otra buena opción. Aunque sólo para quienes estén desemparejados y vayan de caza. Creo que se me entiende. Todos estos bares y clubs se encuentran en el Senamiestas, en el casco viejo de Klaipeda la magnífica ciudad portuaria de Lituania de la que ando medio enamorado

Creo que debería dedicar un post a los clubs, garitos, restaurantes y antros de Lituania. He trabajado en las tres ciudades más importantes del país. Y conozco bien por dónde dejarse caer. Yo tengo siempre puestas mis gafas de habitante de la “segunda corona” de Barcelona. Y analizo la realidad con estas gafas. Quiero decir con ello que mis gustos probablemente no coincidirán con los gustos de todo el mundo. Pero al menos mis consejos son honestos y no buscan el lucro personal. Para gente más sofisticada les recomiendo las guías In your Pocket o Lonely Planet. Aunque me parece que muchas de las opiniones que en ellas se vierten se pliegan a los intereses comerciales de sus anunciantes. Qui paga mana que dicen en Catalunya. Y luego vas al sitio que te recomiendan y te llevas un chasco. Aunque igual soy un mal pensado y realmente son tan independientes e imparciales como ellas mismas se empeñan en asegurar.

Pero bueno, ahora toca hablar de política y de los resultados que arrojaron las elecciones europeas del 7-J. Debo decir que aquí las elecciones pasaron prácticamente desapercibidas. En algunas calles centrales de Vilnius, Kaunas y Klaipeda se colocaron algunos plafones de madera donde los partidos enganchaban su propaganda electoral. Aquí las campañas electorales son menos vistosas que en España. Hay menos parafernalia electoral. Los partidos hacen menos gasto. Pegar carteles en las paredes está prohibido. Y tampoco he visto nunca pancartas o banderolas colgando de las farolas. No sé si porque su uso está prohibido o porque simplemente a nadie se le ocurrió la idea. En esta ocasión a mi buzón sólo llegó la propaganda de algunos partidos políticos. Pero sólo de alguno de ellos. Recuerdo cómo en las elecciones al Seimas, que se celebraron en octubre de 2008 me llenaron el buzón hasta cinco veces. En los diarios de mayor tirada algunos partidos insertaron algunos anuncios. Y he visto también periódicos partidarios gratuitos que se distribuían en las estaciones de tren, a la entrada de las universidades y en algunos centros comerciales. Y poca cosa más.

En estas elecciones del 7-J se presentaron 15 listas electorales que competían por 12 de los 736 bien retribuidos bancos del Parlamento Europeo de Estrasburgo. Incluyo en esta "Carta desde el Este" los datos que arrojan estas elecciones marcadas por el total desinterés de la población que simplemente “pasa” de la clase política de este país. Sólo votó un 20.9 por ciento del electorado. Lituania se coloca así en el penúltimo puesto en Europa en cuanto a niveles de participación electoral se refiere. Solamente Eslovaquia, donde votó un exiguo 19,64% del censo, fue más abstencionista que Lituania. El abstencionismo ha sido, sin duda, el gran vencedor de la reciente contienda política. Es un fantasma que amenaza a la Unión Europea (la media de participación ha sido del 43%) y que le resta legitimidad a su proceso político. Sorprende quizás que los “ciudadanos del Este”, recientemente incorporados a la Europa rica y de “las libertades”, se muestren más abstencionistas que los ciudadanos de la “vieja Europa”.

El desinterés se debe a varios motivos. Hay opiniones para todos los gustos. Aquí, en Lituania, sin embargo quisiera destacar dos factores que pudieran haber tenido alguna incidencia en la baja participación experimentada en los pasados comicios. Uno de esos factores probablemente sea el cansancio del electorado pues en menos de 6 meses los lituanos han sido convocados tres veces a las urnas (elecciones al Seimas o Parlamento nacional en octubre de 2008, elecciones a la Presidencia de la República en mayo de 2009 y las recientes elecciones europeas del 7-J). El segundo de los factores es la corrupción. El conti nuo goteo de escándalos relacionados con la corrupción de miembros de la clase política y de la administración. La corrupción se ha convertido en algo que forma parte de la cotidianeidad de la política nacional. Que llega incluso a incorporarse como tema de entretenimiento en las parrillas de los programas de varietés de las televisiones nacionales. En Lituania la política ha llegado a confundirse con el mundo del espectáculo. Y no exagero. El Presidente del Seimas, Arunas Valinskas, es un conocido empresario y show-man que, en verano de 2008, creó un partido político, el Tautos Prisikėlimo Partija (o Partido de la Resurrección Nacional) con la intención de presentarse a las elecciones de ese año. La lista estaba plagada de artistas de dudoso gusto musical y de personajes extravagantes de lo más diverso. Acabó presidiendo, junto al Presidente de la República Valdas Adamkus, los desfiles del día de la independencia que se celebraron el 16 de febrero de 2009. La nieve, los discursos y la música militar conferían al acto un tono de solemnidad que sin embargo no podían hacer olvidar que quien presidía los actos es un señor que no hace mucho se dedicaba a desfilar vestido de lagarterana –con falda y todo- con un grupo de chicas alegres en un espantoso espectáculo televisivo. El canal de televisión de este señor, “Liuks”, vendría a ser una simbiosis lituana entre “Operación Triunfo”, “Gran Hermano” y los “Cantares” del ya fallecido Lauren Postigo. Los ciudadanos españoles que puedan leer este escrito creo que se harán una idea.

Otro de los políticos importantes en este país es el líder del populista Darbo Partija (Partido del Trabajo), el empresario Viktor Uspaskich, el propietario de la fábrica de conservas “Kėdainių”, el rey de los pepinos en vinagre. A Uspaskich lo he visto, en estos dos años que llevo viviendo en Lituania, haciendo un poco de todo: tocando la guitarra en una sauna con tres modelos metidas a presentadoras de televisión (las chicas del programa Paparazzi), detenido y esposado por presunta financiación irregular de su partido, liderando la revuelta con un puñado de incondicionales a su causa, jugando al baloncesto, cantando canciones en ruso. El personaje desapareció durante un tiempo y se escondió en Rusia donde parece ser que cuenta con buenos amigos. Volvió a aparecer cuando la fiscalía, por arte de birlibirloque, retiró los cargos contra él. La prensa se hizo eco también de un título falso de economista expedido por la Univeridad Tecnológica de Kaunas (KTU). Parece ser que Uspaskish lo obtuvo “untando” la mano de ciertos funcionarios de esta reputada institución educativa. Los resultados de las últimas elecciones europeas han colocado a este empresario nada menos que en el Parlamento Europeo. Se ha originado cierto revuelo al respecto. Porque a este señor se le acusa de obedecer oscuros intereses procedentes de Moscú. Tal vez porque Uspaskich es un lituano rusófono. Y aquí, en este país, la política vive, en gran medida, gracias a Rusia y al pasado. O mejor dicho, en contra de los rusos y del pasado.

Creo que los breves apuntes que aquí he ofrecido bastan para dar una idea de la clase política que tiene este país. Y explica en parte el alto nivel de abstencionismo experimentado en las pasadas elecciones europeas. El día siguiente a las elecciones compré el Lietuvos Rytas y miré un poco la televisión. Nadie se dio por aludido. El Primer Ministro Andrius Kubilius casi se mostraba eufórico con los resultados pues su partido, el conservador TS-LKD, no habría sufrido el retroceso que algunas encuestas le vaticinaban. Sólo 2 de cada 10 lituanos fueron a votar. Y aquí a nadie pareció importarle demasiado. El día siguiente a las elecciones la Laives Aleja, la vía peatonal más importante de Kaunas, estaba repleta de tíos en bermudas y zapatillas deportivas de marcas falsificadas y niñas con minifalda y zapatos de tacón alto enganchadas al teléfono móvil. Las chicas aquí necesitan exhibir el teléfono móvil para ir a pasear. Lo van tecleando constantemente como advirtiendo de que no están solas. Aunque no envíen mensajes a nadie ellas lo van tecleando mientras miran, al mismo tiempo, algún escaparate de zapatos o de ropa.

Cierro el post con los resultados electorales obtenidos por los partidos en las pasadas elecciones del 7-J. Los datos se pueden consultar en inglés en el siguiente sitio web: http://www.euro.lt.

Añado también algunas notas que pueden orientar al lector sobre las tendencias ideológicas de los distintos partidos políticos. Y en la medida de lo posible intento establecer ciertas analogías entre los partidos políticos lituanos con sus homólogos españoles. Se trata sólo de una aproximación. Soy consciente de las enormes diferencias, en cuanto a historia, sensibilidades y culturas políticas, que existen entre ambas realidades.

Resultados por partido:

Tėvynės Sąjunga-Lietuvos krikščionys demokratai (Unión Patriótica-Partido Cristiano Demócrata Lituano). Obtuvo el 26.08 por ciento de los votos. El Primer ministro de Lituania, Andrius Kubilius, es el líder de este partido de centro-derecha que gobierna el país desde noviembre del año 2008. Volverá a ser europarlamentario Vytautas Landsbergis, poeta y líder del movimiento Sąjudis que condujo el país a la independencia. También repetirá como europarlamentaria Laima Andrikienė, una política de perfil bajo que tiene abierta una oficina al lado del pequeño supermercado IKI donde generalmente compro mi cerveza favorita, la Svyturis Baltas, una cerveza de trigo sin filtrar, que se ha convertido en mi mejor y más fiel compañera. El TS-LKD ha pasado de tener 2 representantes a tener 4 representantes en la Eurocámara. Algirdas Saugardas y Ravile Morkuaite también obtuvieron escaño en la Eurocámara. El descontento social que ha generado las políticas conservadoras del gobierno de Kubilius –subidas generalizadas de los servicios básicos y congelación de salarios y pensiones- no se ha visto reflejado en las urnas. Sin duda, la baja participación ha favorecido al TS-LKD que ha obtenido mejores resultados de lo que ellos mismos esperaban.

El Lietuvos Socialdemokratų Partija (Partido Socialdemócrata de Lituania) obtuvo un 18.14 por ciento de los votos. Recordemos aquí que en este partido milita Algirdas Brazauskas, quien fuera líder del Partido Comunista en los tiempos en que este país formaba parte de la Unión Soviética. El Partido Socialdemócrata estuvo gobernando en Lituania hasta octubre de 2008 bajo el mandato de Gediminas Kirkilas. La crisis económica y varios escándalos de corrupción acabaron por hundir al gobierno de Kirkilas. Y desde entonces los socialdemócratas no acaban de levantar cabeza. Mantienen los dos representantes que ya tenían. Justas Vincas Paleckis repite en su puesto de parlamentario. Y se estrena como parlamentaria socialista Vilija Blinkeviciute.

El Partido Tvarka ir Teisingumas (Orden y Justicia) que gira entorno a la figura carismática del abogado y ex presidente de la República Rolandas Paksas obtuvo el 11,93 por ciento de los votos. Este partido es heredero del Partido Liberal Democrático que sufrió una refundación en su quinto congreso en el año 2006. Y su objetivo es volver a colocar a Paksas de Presidente de la República. Se trata de un partido conservador pero no de extrema derecha como he leído en algún sitio. Su líder fue Presidente de la República sólo por unos meses, entre el año 2003 y el 2004, cuando Paksas fue sometido a una moción de censura en el Seimas por una supuesta deslealtad a la República (se le acusó incluso de estar al servicio de oscuros intereses movidos desde Moscú). El Tribunal Constitucional le inhabilitó de por vida a volverse a presentar a las elecciones nacionales. Sin embargo Paksas ha seguido gozando de bastante soporte electoral. Y ha sido lo suficientemente hábil para mantenerse en la jefatura de su partido que se ha transformado en la tercera fuerza política del país. El partido obtiene dos eurodiputados. Uno de ellos el mismo Rolandas Paksas que pudo presentarse a estos comicios pues el Tribunal Constitucional sólo lo inhabilitó para participar como candidato en las elecciones nacionales. El Tvarka ir Teisingumas es una fuerza en ascenso. Y con Paksas en el Parlamento Europeo creo el partido saldrá reforzado.

El cuarto partido en número de votos es el Partido del Trabajo, el Darbo Partija, del empresario, cantante ocasional, y falso economista, Víctor Uspaskich. Obtiene el 8.59 por ciento de los votos y coloca a su líder en un cómodo sillón de parlamentario en Estrasburgo. Supongo que acabará regalando pepinillos en vinagre a sus colegas y tocando la guitarra a las chicas guapas que trabajan de secretarias en el Parlamento Europeo.

También ha obtenido representación electoral (y un sorprendente 8.25 por ciento de los votos) la Lietuvos Lenkų Rinkimų Akcija o Acción Electoral de los lituano-polacos, que recabó la mayoría de su apoyo electoral en Vilnius y en el sudeste del país donde hay una importante minoría polaca. Es un partido que dice representar los intereses de la minoría polaca en Lituana y que sería, para hablar claro, un partido de derechas. El electorado de origen polaco debe estar más movilizado pues en las estadísticas oficiales no representa más del 6% de la población y sin embargo este partido obtuvo más del 8% de los votos emitidos en estas elecciones. El Lietuvos Respublikos Liberalų Sajudis (Movimiento de los liberales de la República de Lituania) obtuvo el 7.15 por ciento de los votos y superó, por tanto la barrera del 5% de los votos emitidos, lo que le permite hacerse con el último de los 12 europarlamentarios. Por tanto, solo 6 de las 15 listas electorales que concurrían a las elecciones obtuvieron representación electoral.

El Partido de la Resurrección Nacional, del presentador de televisión y show-man Arunas Valinskas, quien también es Presidente del Seimas, obtuvo el 1.01 por ciento de los votos. En la lista electoral que se presentaba a las europeas se había incluido a una actriz que había posado desnuda en alguna ocasión. La figura de Valinskas es altamente cuestionada aquí. Muchos consideran que un personaje como él no puede ocupar la posición que ocupa. Nada menos que la presidencia del Parlamento. Pero recordemos que los representantes que tiene este partido en el Seimas le resultan imprescindibles al Primer Ministro Andrius Kubilius para mantenerse en el poder.

Del resto de partidos que concurrían a las elecciones, y que no obtuvieron representación en el Parlamento Europeo deberíamos destacar al partido regionalista de Samogitia o Zeimatija, una región con personalidad propia que se encuentra al oeste del país. Ya nos hemos referido en otra ocasión a Samogitia o Zeimatija. Incluso hicimos referencia al dialecto que hablan allá (que algunos consideran que de hecho es una lengua distinta del lituano) y de las ambiciones autonomistas de esta región que tendría su capital en la floreciente ciudad portuaria de Klaipeda, la antigua Memel prusiana. El Žemaičiu Partija sólo obtuvo el 1.23 por ciento de los votos.

Me voy a detener brevemente en el Fronto Partija liderado por el joven Algirdas Paleckis, quien es miembro del consejo municipal del Ayuntamiento de Vilnius. El Fronto Partija es una fuerza política joven que nació de una escisión por la izquierda del Partido Socialdemócrata. A Algirdas Paleckis y a su partido se les ha acusado de instigar los hechos acaecidos en febrero de 2009 cuando unas cinco mil personas, convocadas por los sindicatos nacionales, intentaron ocupar y disolver el Seimas. Se lanzaron huevos, hortalizas y piedras y la Policija antidisturbios se empleó a fondo. Una revuelta de esas características no se veía desde los tiempos de la lucha por la independencia de Lituania. Hubo una decena de heridos y detenidos por estos hechos. Y el Fronto Partija se ha convertido en la bestia negra del gobierno. Desde distintos medios se acusa al Fronto Partija de ser un partido de radicales, antipatriótico y de servir los intereses de potencias extranjeras. Yo definiría al joven partido como un partido de izquierdas. Un partido que no está maduro todavía y que intenta aglutinar el descontento de las capas populares de este país. Lo podríamos asimilar a Izquierda Unida o Iniciativa por Catalunya. Es un partido que ha logrado cierta visibilidad y con una militancia bastante activa que distribuye su diario el “Karstas Komentaras” (lo traduciré como "comentarios al rojo" porque "comentarios calientes" tendría otras connotaciones en nuestra lengua) en las estaciones de tren, en la calle y en los centros universitarios. Ha obtenido el 2.37 por ciento de los votos.

El resto de fuerzas que concurrieron a las elecciones constituyen una confusa amalgama de partidos que incorporan a sus siglas la palabra “conservador”, “nacional” y “liberal”. En fin, supongo que algunos estarán un poco decepcionados con el panorama político de aquí. Pero es lo que hay. Y lo que ocurre en Lituania no está muy alejado de lo que sucede en otros países del Este de Europa. En casi todos ellos encuentras sociedades desestructuradas, sin referentes políticos sólidos y que construyen su presente sobre un discurso político "en negativo" que transforma el pasado en la causa de todos los males presentes. Y cuando ello conviene a los intereses del gobierno y a las élites dirigentes de estos países se busca un enemigo exterior. En las tres repúblicas bálticas el enemigo exterior no son los bancos escandinavos que tienen tomados financieramente los tres países. Los enemigos son siempre los rusos. En Hungría el enemigo son los eslavos en general y especialmente los eslovacos. Y también la minoría gitana. Ello ha llevado a un partido de la extrema derecha, el Jobikk, que significa "los mejores" en húngaro, a obtener 3 representantes en el Parlamento Europeo con casi un 15% de los votos. Es un poco triste que la patria del filósofo György Lukács acabe viendo un resurgir del fascismo más puro y duro.

Blogalaxia Tags: Klaipeda, Elecciones europeas, Lituania, Partija, Jobikk, Kubilius.

Estadisticas de las Cartas del Este

18 may 2009

El Rey de España en Vilnius y una tal Soraya en Eurovisión

Desde mi último post han ocurrido bastantes cosas por aquí. La primavera se ha adueñado finalmente de esta tierra que exhibe sin pudor, como una bella mujer entregada, todas sus exhuberancias. Los árboles que pueblan el jardín que se encuentra frente a mi apartamento se han llenado de hojas verdes y de flores de todos los colores. Da gusto ahora pasearse por cualquier calle de Vilnius o Kaunas. Por no hablar de los pequeños pueblitos de alrededor. Aquí, en el Báltico, las cosas son así. Durante cinco o seis meses no para de llover y nevar. El cielo se cubre con una capa espesa de nubes grises. Y apenas puedes ver el sol un par de veces durante todo el invierno. Pero súbitamente un día, a mediados de marzo, aparece el sol y entonces la gente se pone los shorts y las chanclas como si estuvieran en pleno verano. Este año la transición entre el invierno y la primavera fue muy radical. Un día me levanté por la mañana y miré por la ventana y la nieve ya no estaba. Apenas quedaban algunos restos de hielo sucio en el parque.

Hace unos días se pasó por aquí el Rey de España y la Reina consorte, Doña Sofía. Me enteré porque me lo dijo la empleada que hace las fotocopias en el centro universitario donde trabajo. Ella no habla inglés y mi lituano es todavía limitado. Pero fue la primera persona en felicitarme porque venía mi Rey. Le dije que yo era republicano y que no tenía rey. Y la pobre pareció no entender de lo que hablaba. No la culpo. Aquí muy pocas personas saben algo de la historia de España. Muchos desconocen incluso que España padeció una terrible dictadura fascista que duró más de cuarenta años. La verdad es que pasé bastante del asunto. No comulgo ni mucho ni nada con el caballero francoitaliano que detenta la Jefatura del Estado español. El único mérito que tiene para ocupar el puesto es que se le supone nieto de Alfonso XIII. Y que -eso sí es seguro- fue acogido y educado por el General Francisco Franco, Caudillo de España por la gracia de Dios y para la desgracia del pueblo. Aquí se hizo un seguimiento importante de la visita real. Apareció en todos los diarios de tirada nacional. Lo único que puedo decir al respecto es que las calles principales de Vilnius estaban engalanadas con la bandera española -la rojigualda que la tricolor aquí la desconocen- y que la visita de Don Juan Carlos tuvo un efecto pernicioso sobre el tráfico rodado de Vilnius. Fue como añadir más caos a la ya de por sí caótica capital lituana. Yo tenía que dar una clase en Sauletekis, el barrio universitario de Vilnius, que se encuentra a unos 30 minutos del centro. Y bueno, llegué allá de milagro. Me llevó mi amigo José S., un argentino-lituano que vive a caballo entre Buenos Aires y Kaunas. El trayecto hasta Vilnius fue tranquilo. Íbamos escuchando canciones de Joaquín Sabina y Joan Manel Serrat. Allá en la pampa estos dos "gallegos", como ellos llaman a los españoles, son muy queridos y admirados. A Serrat se le venera casi tanto como a Maradona. Que ya es decir. Le pregunté a José si entendía lo que decía Serrat, que cantaba la canción "Paraules d'amor". Me dijo que no entendía el catalán pero que le gustaba cómo sonaba. En su opinión resulta una lengua muy dulce. Al menos él tiene claro que el catalán es una lengua distinta del castellano. Algunos todavía lo niegan en la Madre Patria.

Hicimos así todo el viaje, hablando de Serrat y de Sabina. Y de lo que representa Serrat en la lucha por la democracia en Argentina. José es un maniático de la fauna autóctona. Cuando al borde de la carretera asomaba el hocico algún animal interesante, no dudaba en detener el coche para hacer unas tomas con su cámara de filmar. Algunas de sus maniobras al volante eran claramente ilícitas y sancionables. Tiene suerte de que no lo hayan parado todavía la Policija nativa. Aquí no se andan con bromas. Por la más pequeña infracción te endiñan una multa. Dicen que cobran una comisión por cada multa que ponen. Lo cierto es que aquí, en el Báltico, la fauna se muestra generosa sobre todo en época estival y puedes ver ciervos, zorros, jabalíes y todo tipo de aves deambulando por los bosques y parques. Yo mismo he visto frecuentemente ciervos al borde de los caminos. Y cigüeñas anidando encima de los campanarios de las iglesias o en las torres del tendido eléctrico. Incluso hay osos en estado salvaje. El verano pasado abatieron uno cerca de Alytus, en el sur del país. Yo respeto a la madre naturaleza y de vez en cuando me apetece pasear por alguno de los numerosos parques de Kaunas. Mi favorito es, sin duda, el frondoso parque de las Azuolynas, o parque de los robles, que se encuentra no muy lejos de mi apartamento. Es el parque de robles más extenso de Europa. Aunque para ser francos, debo reconocer que soy un tipo eminentemente urbanita. Y no puedo estar mucho tiempo alejado de un bar. Para mí el bar es el símbolo supremo de la civilización. Donde hay un bar hay gente con ganas de pasárselo bien.

El viaje a Vilnius fue, por tanto, tranquilo. Sin incidentes dignos de mención. Otra cosa fue al llegar a la capital. La visita real obligó a cortar determinadas calles del centro de la ciudad. Y alcanzar nuestro objetivo, el barrio universitario de Sauletekis (que en lituano significa "amanecer") resultó poco menos que una odisea. Vinieron los Reyes de España y bueno, yo los vi por televisión. Como la mayoría de españoles. Sus Majestades se reunieron con el Presidente Valdas Adamkus y su esposa en un acto con mucha pompa y ornamento. El sitio escogido para el encuentro fue el antiguo palacio del Ayuntamiento de Vilnius. Supongo que eligieron este lugar emblemático porque la Rotuses aiskte es sin duda la plaza más carismática de Vilnius. Rodeada por coloridas iglesias de todos los estilos imaginables. Y además la plaza tiene capacidad suficiente para acoger a varios cientos de personas. José y yo acabamos ese día deambulando por la plaza. Eran alrededor de las 8 de la tarde. La reunión oficial entre los monarcas y el presidente de Lituania se había celebrado el día anterior pero todavía los servicios de limpieza no habían eliminado la secuela de papelitos de colores y de banderolas de plástico colgadas en las farolas de la plaza. Hice un par de fotos a unas de esas banderas españolas que colgaban en una farola frente al Club Edén. Un garito muy frecuentado por hombres de negocios y por turistas sin pareja que vienen al Báltico a echar una "canita al aire". Pero la foto no me salió bien y no la voy a subir al blog. Vinieron y se fueron los Reyes de España. Y mejor que se queden allí que para eso les pagan los sufridos españolitos de a pie. Supongo que la visita real a esta zona (visitaron en una semana los tres países bálticos) tuvo sobre todo un contenido de carácter económico. Hay algunas importantes empresas españolas operando en la región. Pero no muchas. Las empresas españolas llegaron tarde al pastel. Y todavía ven este mercado como algo un poco lejano, oscuro e incomprensible. El viaje de Sus Majestades a esta región parece que acabará animando el cotarro. Eso dicen. Hicieron una recepción oficial en la Embajada del Reino de España dirigida a la pequeña comunidad de españoles que residimos en este país. Como no me he inscrito en el Registro de residentes no tienen constancia ni de que existo. Por tanto los canapés y las copas de vino se los comieron y bebieron otros. Y no pude ver en persona al Rey. Y la verdad es que me importa un bledo. Que les aproveche a todos.

Este sábado se celebró el festival de Eurovisión. Y creo que no hay mejor manera de cerrar este post que haciendo referencia al evento. Lituania estaba representada en el festival por Sasha Son. Un chico rubito muy popular entre las teenagers del país. Y el Reino de España por una tal Soraya. Una niña bajita, culona y teñida de rubio que cantó espantosamente mal. Supongo que habrá salido de la última hornada de la "Operación Triunfo". Todavía no entiendo qué pócima tomaron los tíos de La Trinca que idearon y promovieron este programa. Algo que por supuesto no estaba entre las recetas del druida Panoramix. Porque Panoramix era galo y un resistente al imperio romano. Y nunca se vendió al enemigo como lo hicieron los payos de La Trinca, que en otro tiempo militaron en las filas de Nova Cançó catalana. Creo que volveré al festival de Eurovisión en otro post. Aquí, en el Báltico, es un evento que tiene enorme impacto mediático. El festival introdujo hace unos años un sistema de votación por teléfono móvil que resulta realmente interesante. Las minorías y la inmigración, generalmente marginadas del proceso político nacional, ven en Eurovisión una vía para mostrarse el mundo. Para expresar su existencia. Están motivadas para coger el teléfono móvil, gastarse unos euros y votar por el país que mejor los representa a ellos como minorías. En Letonia y Estonia, por ejemplo, la minoría rusa vota siempre por las propuestas artísticas que representan a Rusia en el festival. Lo mismo ocurre en Ucrania y Bielorrusia. Los inmigrantes turcos que viven en Francia, Bélgica o Alemania votan por la canción turca. Y por eso Turquía obtiene buena puntuación en esos países tan “europeos”. Las filias y fobias nacionales quedan claramente reflejadas en este festivalito que este año se celebró nada menos que en Moscú, la en otro tiempo capital del imperio del mal. Los chipriotas, por ejemplo, votaron a los griegos como cabía de esperar y me parece que no le dieron ni un solo voto a los turcos. Por invadirles parte de la isla y quedarse ahí sine die. Y los rumanos votaron a sus “hermanos” moldavos. Como reivindicando su anexión. Sasha Son, el representante lituano de este año, obtuvo 7 puntos desde Irlanda donde hay miles de inmigrantes lituanos trabajando. Y España obtuvo nada menos que 12 puntos desde el Principado de Andorra. Supongo que por el gran número de evasores fiscales españoles que viven allá. No sé. Lo cierto es que el lituano y la española deberían conocerse . Les surigero que se vayan por ahí juntos. A bailar y a cantar con los amigos. Y que dejen los escenarios y se dediquen a otra cosa. Ambos acabaron merecidamente en los puestos de cola. El chico noruego que se alzó con el triunfo no le hizo del todo mal. Al menos sabía tocar el violín y su tema Fairy Tale estaba bien trabado y tenía gancho. Por cierto, la chica islandesa, que quedó en segundo lugar, me recordó mi viaje a Islandia. Volveré a Niceland pronto en un nuevo post cuando tenga algo más de tiempo.

PS: La foto que he subido la tomé hace un tiempo en Vilnius. Se trata de la Iglesia Ortodoxa de la Santa Madre de Dios, situada en Maironio gatve, no muy lejos de la plaza del Ayuntamiento de Vilnius.

PSS: Añado esta apostilla a mi escrito sobre el Rey de España. Hoy, 2 de junio de 2009, diversos medios se hacen eco de la condena a más de 6.000 euros de multa del Alcalde de Puerto Real por injurias al Rey. Parece ser que le llamó "corrupto" e "hijo de crápula". El Alcalde forma parte de la coalición Izquierda Unida. Y todo el mundo sabe que esta fuerza política apuesta por la República. El juez estima que el Alcalde se excedió en la crítica política. El Alcalde declaró ante el Juez que su condena es el primer paso hacia el fin de la monarquía. A ver si es verdad. Viendo como están las cosas, evitaré hacer cualquier referencia al gusto de nuestro monarca por el whisky Dick o a cierto rumor que corre de boca en boca en España sobre una presunta hija con la cantante Paloma San Basilio. Lo del whisky Dick es cierto pues un amigo mío sirvió en el Juan Sebastián El Cano, el barco escuela de la armada española. Y en una ocasión, estando Don Juan Carlos en el barco, le ordenaron a mi amigo, que trabajaba en la cocina, que fuese a ir a comprar una botella de whisky Dick para el monarca. Parece ser que es su marca favorita. Y bueno, no conozco a Paloma San Basilio personalmente. A ver si alguien averigua algo.


13 may 2009

La chica de ayer, buvus mergina


Ha muerto Antonio Vega. El compositor de La Chica de Ayer y cantante de Nacha Pop. He de reconocer que cuando era joven no me gustaba demasiado este grupo madrileño. Ni tampoco la canción. En mis tiempos mozos me tiraba más otro tipo de propuestas. Una música que entonces veía como algo más "comprometido" y de "vanguardia". Y no me refiero a Serrat, Aute o Sabina. Me refiero a lo que por entonces se denominaba "rock radical". Grupos como Kortatu, La Polla Records, Eskorbuto, MCD y similares. Muchos de estos grupos militaban en el punk anti-sistema. En Barcelona había muchísimos. El movimiento tuvo su punto álgido a finales de los años 80. Todavía recuerdo con cierta nostalgia los conciertos que se organizaron en contra de la Barcelona de Pascual Maragall. La Barcelona olímpica. No a Carcelona 92 se leía en un afiche distribuido en la universidad donde estudiaba entonces. Y vienen a mi memoria los dibujos de Azagra en El Jueves y en el ya periclitado fanzine underground Makoki. Creo que Azagra y el Makoki supieron como nadie reflejar aquella subcultura en la que malbaraté mi más tierna juventud. El año 92 supuso un punto de inflexión para este tipo de rock militante y alternativo. Muchos de aquellos grupos desaparecieron. Y de alguna manera la antorcha de la militancia política la recogieron nuevos grupos que incorporaron la reivindicación y la protesta en sus letras. Se tratataba, sin embargo, de propuestas musicales bastante alejadas de la contundencia sonora de sus predecesores. En Barcelona, grupos como Macaco, Ojos de Brujo, Cheb Bablowski y otros que apostaban por el mestizaje sonoro vinieron a recoger el testigo de aquellos grupos que militaban en el denominado rock radical de la España postfranquista, reconvertida y en transición de los años 80. Yo por entonces deambulaba ya por la bossa-nova de Jobim y el jazz de Coltrane que me descubrió un amigo. En fin, me hacía mayor.

He de reconocer que la cancioncita de los Nacha Pop ha ido ganando con el tiempo. Muchos la miramos ya con cierta nostalgia. Porque siempre estuvo ahí aunque no acababa de gustarnos. Te la encontrabas en cualquier sitio. En los bares, en las discotecas. En el Mesón Los Arcos de mi ciudad de origen. Que tenía unas tapas fantásticas. En el coche de segunda mano que conducía alguna de las chicas con la que acababas una noche cualquiera sin saber por qué. Incluso en el hilo musical de los ambulatorios o los hipermercados. La Chica de Ayer ahora suena mejor porque me recuerda mi propia juventud. Una juventud que empieza a parecer algo lejano en el tiempo. Que se desvanece irremediablemente. Además se trata de un tema sencillo de interpretar y con un texto sin complicaciones. Ideal para utilizarla como
listening en un curso de español para principiantes. Y al final me decidí y la he utilizado como elemento dinamizador de una Spanish vakariene (fiesta española) que organicé en uno de los gimnazija para los que trabajo. Eso fue hace unos días. En uno de los gimnazijas con mejor reputación de Lituania.

No voy a detenerme ahora a analizar el sistema educativo lituano. Le dedicaré un post cuando tenga más disponisibilidad de tiempo. Diré ahora que en Lituania hay dos tipos de centros de educación secundaria: la escuela intermedia o "vidurine mokykla" y el "gimnazija" que vendría a ser como un instituto de bachillerato. Las
vidurine mokykla son para lo que podríamos llamar "malos estudiantes". Los gimnazijas son para los estudiantes más aplicados. Prometo hacer un largo post donde analizaré el sistema educativo en Lituania pues tengo la fortuna de trabajar en dos gimnazijas y en varios centros de formación superior y universitaria de este país. En Barcelona trabajé en un instituto de secundaria. Dispongo, por tanto, de elementos suficientes para poder comparar ambos sistemas.

Pero ahora volvamos a la
Spanish Vakariene y a La Chica de Ayer. La fiesta contó con el soporte económico del propio gimnazija y a ella asistieron alrededor de cien estudiantes. También participaron algunos miembros de la pequeña comunidad latina que hay en Kaunas. Hicimos una sangría bastante potente a base de vino de mesa español, refresco con sabor a limón, frutas, canela, azúcar, hielo...En fin más de 40 litros de sangría que desaparecieron en poco más de dos horas. También montamos unas tapas a base de salchichón, fuet catalán, aceitunas españolas de la variedad manzanilla, jamón serrano y tortilla de patatas con cebolla. Es difícil encontrar en Lituania algunos productos característicos de la gastronomía española. Fue imposible encontrar queso español de ninguna clase. Y bueno, el jamón y el salchichón fueron "productos El Pozo". O sea, nada del otro mundo. Pero bueno. Mejor eso que nada. Los estudiantes, como era de esperar, se lo zamparon todo en un periquete. Y todo les pareció bueno, interesante y apetitoso. A caballo regalado no le mira el dentado que decía mi madre.

Mediada la
vakariene, algunos estudiantes, que estudian español en uno de mis grupos, interpretaron la cancioncita de los Nacha. La cantaron en español y en lituano. Acompañados de una guitarra acústica y de un jembe. La versión en lituano la hicieron ellos mismos. Y supongo que el pobre Antonio Vega no llegará a conocerla nunca porque hoy decidió dejarnos por sorpresa a la temprana edad de 51 años. Decían que tenía una mala vida. Drogas, una mala mujer y una salud arruinada. Sin embargo, al parecer, tenía buenos amigos que le querían bien. Eso cuentan.

La interpretación que hicieron mis estudiantes la vamos a subir a You Tube. Estoy seguro que es la única versión en lituano que existe de este tema. La Chica de Ayer o
Bubus Mergina. Y creo que a Antonio Vega le hubiera gustado. Va por él.

Historia de la fotografía: La fotografía que he incluido en este post es el cartel del evento. Lo elaboró una de mis alumnas. Marija U. que además es la chica que tocó la guitarra e hizo la versión de "La Chica de Ayer" en lituano. Es una chica con una gran dosis de creatividad y muy inteligente.




22 abr 2009

Islandia: géiseres, bacalao, auroras boreales, cerveza sin alcohol y cristales rotos (II)

Nuevamente pongo un post sobre Islandia. A la espera de hacer un análisis detallado de la crisis económica que estalló en esa isla a finales del año 2008. Tengo unos días ocupadísimos preparando los exámenes finales para mis estudiantes aquí en Lituania. Sin embargo, procuro mantener el blog updated porque, de alguna manera, me ayuda a reflexionar un poco sobre el entorno que me rodea. Es una especie de confesor que está ahí enfrente mío. Esperando a escuchar lo que le tenga que decir. Algunos amigos que siguen el blog me comentan que debería incluir datos de carácter demográfico y estadístico. Creen que si incorporo información de este tipo mi blog podría resultar de mayor utilidad. Probablemente tengan razón. Sin embargo este es un blog personal. Que se basa en experiencias personales. En intuiciones. En ideas que me vienen mientras lo escribo siempre acompañado, como lo estoy ahora, de una sabrosa y poderosa cerveza lituana. La mejor cerveza del mundo.

Y hablando de cerveza debo decir que en Islandia, que es un país luterano, la cerveza estuvo prohibida hasta el año 1986. Y bueno, tras el levantamiento de la prohición la verdad es que no mejoraron muchos las cosas pues la cerveza en Islandia no puede tener una graduación superior a 2.25 grados. Sólo en las licorerías y en bares autorizados se puede vender cerveza de superior graduación. La marca más popular en la isla es la cerveza Víking, como no podía ser menos, y está elaborada en Akureyri. Si se quiere comprar cerveza de mayor graduación se debe ir a las licorerías que cierran a las 4 de la tarde. Los supermercados cierran a las 6 de la tarde pero sólo pueden vender cerveza de hasta 2.25 grados de alcohol . O sea que en Islandia los beodos, entre los que me incluyo, lo tenemos difícil. Los pobres estudiantes lituanos que me acompañaban, junto a dos estudiantes finlandesas, lo tenían bien claro. Antes de las seis de la tarde corrían hacia el supermercado más cercano, que invariablemente pertenecía a la cadena Bonus. Y allí acaparaban con todo lo que podían. La cadena de supermercados BONUS, con un inconfundible cerdito rosado y guasón de logotipo, constituye el mayor negocio de distribución del país. Según me contó el profesor de la Universidad de Akureyri que participaba en el encuentro, esa cadena ocupa una posición casi monopolística en el mercado de la distribución. Vendría a ser una especie de MAXIMA islandés. MAXIMA, recordémoslo aquí, es la mayor cadena de distribución en Lituania y ocupa una posición prominente también es Letonia y Estonia y continúa expandiéndose por otros países del Este. Y recientemente se ha hecho con los derechos de explotación de la nueva central atómica que se está construyendo en Ignalina. No muy lejos de Kaunas.

Y vuelvo a la cerveza y al luteranismo que es la religión oficial de Islandia, donde la Iglesia no está separada del Estado. No es que tenga ningún tipo de prejuicio contra el luteranismo. Pero pienso que en los países de cultura luterana se persiguen los vicios sencillos como fumar, beber o bailar en la calle. Y se fomentan, cuando no se convierten en virtud, los vicios sociales más abyectos como la usura, la especulación, el nepotismo , el turismo sexual en Thailandia y la corrupción de quienes ocupan cargos públicos. No quiero decir con ello que en los países de influencia católica no se haga lo mismo. Pero al menos, en general, creo que el catolicismo es actualmente más tolerante en cuanto a los vicios privados de la gente. Y si lo pensamos bien toda la campaña contra el tabaco, el alcohol y la diversión ha sido promovida desde países dominados por el luteranismo, el calvinismo y otras doctrinas religiosas que responden mejor a las exigencias del libre mercado. Pongo en este post una foto de una lata de cerveza
Viking. La de color dorado, en primer plano, la compré en una licorería. Tenía 4,5 grados de alcohol y no sabía a nada. La que está al fondo, de color azul, supongo que la compraría en el supermercado Bonus próximo al hotel donde nos alojábamos.Era la cerveza estándar. Te la encontrabas por todos lados. El precio de una de esas latas era de unas 180 coronas (poco más de un euro según el cambio de entonces) si se adquiría en el supermercado. En un bar o restaurante llegaba a costar entre 500 y 800 coronas. Una cerveza sin sabor, sin alcohol, sin olor...en fin, una mierda. No sé quién pintó a los vikingos bebiendo cerveza en un cuerno de vaca o de carnero. Tal vez fuera así en los tiempos del terrible Eirik el Rojo. Y también en los dibujos animados de Vicky el vinkingo. Su padre se llamaba Olaf si mal no recuerdo. Y siempre andaba bebiendo cerveza y dándole mamporros a todo el mundo. Vicky no bebía porque era muy niño todavía. O porque quizás era luterano. No sé.