
Pero ahora vuelvo a mis ventanas abiertas. A las ventanas sin persianas de mi apartamento. La ausencia de persianas es un fenómeno que, de alguna manera, me ayuda a revivir mi propio periplo personal por el Este de Europa. Debo decir que por aquí, en esta zona de Europa, no se estilan las persianas. Estuve viviendo en Riga un mes y mi apartamento, que se encontraba en pleno centro de la ciudad, en Elizabetes iela, no tenía persianas. También viví en Narva, en la frontera de Estonia con Rusia. Una ciudad con un hermoso castillo defensivo enfrentado al castillo-fortaleza ruso que se encuentra en la vecina Ivangorod, justo al otro lado del río Narva. Un río fácilmente vadeable y en uno de cuyos islotes un grupo de amigos y yo celebramos una barbacoa memorable donde cayeron varias cajas de cerveza Ale Coq y Rock. Marcas muy populares en Estonia. Eso pasó hace justo tres años, en julio del 2006. Allá conocí a la que todavía es mi chica. La razón por la que me vine a vivir a Lituania. En fin, tampoco encontré persianas en Blagoevgrad, una ciudad búlgara cercana a la frontera con Macedonia donde la USAID financia una universidad americana para formar a los más jóvenes en "valores democráticos", "liderazgo sirviente" y "espíritu empresarial". O sea para adoctrinarlos en americanismo y de paso restar influencia a los rusos en la zona. Y, todo hay que decirlo, también para tener a mano a las jóvenes, guapas y siempre dispuestas estudiantes búlgaras. A las que les dan becas para que vayan a estudiar a los Estados Unidos. Muchas de esas estudiantes acaban allá casadas con algún hijo de papá o con algún tipo rico que les hace vivir plenamente el sueño americano. O acaban de putas. Que más o menos es lo mismo. En Blagoevgrad estuve hace tres años, en la Semana Santa del 2006. Pasé allá unos diez días. Y supongo que recuperaré aquella experiencia y la incluiré en mi blog. Y volveré a su río sucio, en las faldas de los Balcanes. A las pizzas con ketchup. Al "marquismo" que impera en la forma de vestir de los más jóvenes. Y a la sorprendente tradición de distribuir y colgar en las paredes de la vía pública las fotos de los familiares y amigos fallecidos.
Y bueno, para volver a las persianas, tampoco las había en el apartamento donde vivía mi chica, en Pécs, en el Sur de Hungría donde pasé quince días estas navidades. Parece mentira, pero en los últimos nueves años, y casi sin quererlo ni buscarlo, he tenido la oportunidad de residir temporalmente, y por diversos motivos, en al menos una docena de poblaciones del Este de Europa. Principalmente en la región del Báltico. Desde Narva, en la República de Estonia, hasta Szczecin (o Stettin en alemán) una ciudad portuaria de la costa de la Pomerania polaca, que en otro tiempo perteneciera a Alemania. Szczecin, de impronunciable nombre, cruzada por viejos tranvías destartalados y por hermosos canales que conducen hasta el mar. Una vez tomé el autobús desde allá y me planté en Kaunas. De eso fue hace ahora más de dos años. Me metí casi catorce horas de viaje en el cuerpo. Acabé rebentado. Desde entonces prefiero coger el tren para desplazamientos razonablemente cortos. Para los más largos utilizo el avión. El tren me gusta porque conoces a gente en el viaje y puedes estirar las piernas y mear en los lavabos. Y porque todavía conserva cierto halo romántico.
Y nuevamente vuelvo a mis persianas. Es un fenómeno que me tiene intrigado. Nunca tuve la oportunidad de encontrarme persianas como las que tenemos en España. Es un tema que tengo que investigar. Que me despierta la curiosiodad. Tengo varias teorías que pudieran explicar este extraño fenómeno. Pero deberé buscar otra mejor ocasión. No será en este post que empieza a resultar ya demasiado largo. Al principio me resultaba imposible dormir cuando el sol entraba en la habitación. Pero ahora, después de dos años viviendo sin interrupción en Lituania, debo decir que duermo a pierna suelta hasta las ocho de la mañana, cuando el perrito pequinés de la vecina empieza a ladrar como un loco para que lo saquen a pasear. Al sol ya me ha acostumbrado. Al perrito pequinés todavía no.
Hoy hace calor en Kaunas. Abro de par en par mis ventanas sin persianas. Miro atrás con cierta nostalgia y disfruto de este momento. Disfruto del sol que me toca la piel. Y de esta humedad relativa que me tiene hoy atrapado y que ya no me dejará durante todo el día. Acabo de recibir una llamada de mi amigo argentino José S. para que nos vayamos juntos al Kauno Marios, el mayor lago artificial de la región y que fue construido en época soviética, en el año 1959, para aprovechar la fuerza de las aguas del río Neman (o Nemunas en lituano) y generar la energía eléctrica con la que se mueven los trolebuses de esta ciudad. Es un lago que tiene una playita y algunos puestos de comida y bebidas y que, con el calor, se suele llenar de gente y, sobre todo, de niñas guapas que van a tomar el sol y a lucir palmito. Especialmente durante los fines de semanas. Y este weekend es un fin de semana largo pues el lunes 6 de julio aquí es festivo. Se celebra la coronación del Rey Mindaugas. El único rey que ha tenido Lituania en toda su historia. Y eso fue nada menos que en el año 1253. También fue el primer líder cristiano de este pueblo. El último pueblo pagano de Europa y contra el que se declararon distintas cruzadas. Al final los lituanos abrazaron el cristianismo por conveniencias políticas. Mejor cristianos que muertos. La historia de las cruzadas bálticas o cruzadas nórdicas es apasionante. Y estoy dedicando cierto tiempo para recoger información y para poner las ideas en orden. Creo que acabaré escribiendo algo sobre este asunto. Algo personal, cocinado y aliñado a mi gusto. Algo digerido por mi mismo. Evito que mi blog personal se transforme en un mal ejercicio de escolar poco aplicado, lleno de errores ortográficos, indisimulados copy-pastes desde fuentes dudosas y groseras traducciones más o menos acertadas desde la wikipedia. Para un viaje como ése no hacía falta tantas alforjas que dice un antiguo refrán castellano.
Bueno, ya está bien. Sí, venga, vámonos para el Kauno Marios. Nos daremos al menos una ración de miranda con las magníficas diosas paganas que, cuando aprieta el sol en verano, siempre pueblan las orillas del lago. Y que son capaces de jugar al voleibol sin perder por un momento la compostura. Siempre elegantes y guapas. Siempre tremendas. Me voy pitando. A ver si allá, bajo los enormes árboles que rodean el lago, encuentro la sombra fresca que hoy necesito. Y también un poco de sosiego para mi siempre inquieto y algo atormentado espíritu.
Historia de la fotografía: He subido una fotografía que tomé aproximadamente hace un año en el Kauno Marios. Es una fotografía eminentemente playera. Aparecen varias chicas jugando al voleibol. En el fondo se puede apreciar el verde intensísimo de una vegetación exhuberante. En uno de los vestidores aparece un anuncio de Utenos, una de las marcas de cerveza más populares en este país. El verde y el amarillo de los vestidores instalados en la playita del lago son los colores "institucionales" del Ayuntamiento de Kaunas. Autobuses, trolebuses, papeleras y edificios públicos suelen incorporar esa combinación de colores. El Zalgiris Kaunas, el equipo de baloncesto con más solera de Lituania, luce también esa combinación de colores en su camiseta y escudo deportivos.
Y una nota de humor: Mensaje para los caballeros que puedan estar leyendo mi blog. Ya sé que ahora mismo están más interesados en el picardías de la niña de la izquierda de la fotografía que en las sesudas y bien documentadas disertaciones contenidas en mi blog . Aquí, a este tipo de niñas se les denomina "fyfas". Kaunas tiene la -mala- fama de ser la capital de las "fyfas" y de los "forsas". Me resulta díficil traducir al español ambos conceptos pues se trata de slang en lituano. Palabras que todos conocen pero que no se encuentran en el diccionario y que se refieren a tipos específicos de individuos ubicados en un entorno sociocultural determinado. Difícil de extrapolar a otras realidades distintas. Las "fyfas" podríamos convertirlas en las "pijas de barrio obrero" del extrarradio de Barcelona. Y los "forsas" serían algo así como los "garrulos" de barrio. Tipos con zapatillas Adidas o Nike, con motos trucadas y que no tienen ni dos dedos de frente. Aquí, sin embargo, a los "forsas" les van más las montain-bikes que las motocicletas. Supongo que por motivos económicos. Las "fyfas", como es obvio, tienen una gran aceptación entre la comunidad extranjera de por aquí (Erasmus en permanente estado de erección , hombres de negocios en busca de echar una "canita al aire" , turistas en la sesión del celo veraniego y aventureros de diverso pelaje). A los "forsas" mejor evitarlos. Me consta que a más de un Erasmus y a más de un " turista_en_busca_de_niña_fácil_del_Este" les han partido la cara. Por capullos. Capullos no los "forsas" cuya actuación tiene cierta justificación antropológica, en defensa del honor de la tribu, sino los tipos que creen que aquí todas la niñas se les van a abrir de piernas por su cara bonita. O porque tienen o se les supone que tienen algunos euros en el bolsillo. En los dos años que llevo viviendo en Kaunas he visto de todo. Incluso una noche me encontré con unos miembros del honorable cuerpo de bomberos de Barcelona, casados y con familia, en una especie de incursión sexual por estas tierras. Camino de Daugavpils, la segunda ciudad de Letonia. Una ciudad llena de rusas que los estaban esperando a ellos. Según sus propias palabras. Estos tipos venían de Minsk y hacían una escala técnica en Kaunas. Les hubiese partido yo mismo la cara pues el exhacerbado nivel de cretinismo del que hacían gala me resultaba del todo insoportable. A mi los "forsas" de Kaunas ya me conocen y me dejan en paz. Se han acostumbrado a mi presencia. Ya no les llamo la atención. Y creo que saben que yo respeto esta tierra que me tiene acogido y que me da de comer. Pero al principio tuve que tener cuidado pues en Lituania existe bastante rechazo hacia determinado tipo de foráneo que viene a este país con el único objetivo de "pillarse" a las niñas de aquí. Como si Lituania fuese una especie de Thailandia del Báltico. Volveré sobre el tema muy pronto.
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Agradable descubrimiento y lectura para el domingo. Lo de las persianas creo que es lo normal, en la mayoría de los países del mundo no existen, o al menos así me ha tocado en los países que he visitado. Saludos.
ResponderEliminarHola ¿qué tal? Si, lo de las ventanas me tiene bastante intrigado. Bueno, yo también sigo tú blog con cierta frecuencia. Empecé hace poco con este tema. Y la verdad que engancha un poco. No dejes de pasarte por Kaunas si tienes la oportunidad. Son unos 17 euros desde Riga en Kautra o Eurolines.
ResponderEliminarUn saludo y agur.
En Bucarest tampoco se llevan mucho las cortinas, y mucho menos las persianas, aunque ultimamente, quizas por la llegada masiva de contructores del oeste, se estan empezandoa ver mas. Pero en los bloques de la epoca comunista no suele haber (quizas porque la privacidad no era un valor tan importante, no se...)
ResponderEliminarPues ahora me voy para América, volveré para el inicio del curso... así que hasta navidades seguramente no me pasaré por Riga, por cierto, que nosotros compramos piso antes del hundimiento, pero bueno, ahora están los precios hundidos y no hay quien compre un piso en Riga porque no hay quien de un crédito. De todas maneras tengo que volver a Kaunas para cambiar la imagen que tengo de esa ciudad.
ResponderEliminarJose Luis, lo de las persianas, si mi memoria no falla no las he visto ni en Occidente ni en Oriente, ni en Asia ni en América, y todavía recuerdo como era incapaz de dormir en Finlandia en plenas noches blancas cuando no existe la noche. Me da que es una cosa típical spanish, y bastante expandido (pero a menor nivel) en el Mediterráneo. Incluso cada vez que vuelvo a Turquía me llama la atención que cada vez son más las persinas, aunque son abrumadoramente minoría. Pero quizás me falla la memoria, a partir de ahora volveré a fijar más.
Salut!
ps: algo falla en el blog, cuesta bastante colgar un comentario, saltan pops o algo.
Hola chicos ;)
ResponderEliminarHice el Erasmus en Italia y tampoco las vi. Ni en Francia. Mira ahora cada vez que hago un viaje tengo el tema de las persianas en mente. Si y al principio es realmente difícil dormir. Aqui además no hay persianas en ninguno de los centros de formación donde estoy trabajando. Las universidades no tienen persianas. Sólo ventanas y un tipo de celosís que no sé como denominarlas. Como en las películas de detectives.
Si hombre Asier a Kaunas pásate cuando puedas. A Riga iré con un amigo argentino-lituano este fin de semana. El hombre nunca ha estado en Tallinn y bueno haremos un pequeño tour por ahí.
Si el blog lo estoy iniciando. Iré poco a poco mejorando. Sobre todo la estructura. Los contenidos bueno todo depende de mi humor que es bastante variable. Ahora creo que haré un post sobre la Laisves Aleja, la avenida principal de Kaunas.
Un saludo y bueno a ambos no dudéis en contactarme si un día decidís bajar o subir a Lituania, the land of the beautiful ladies...que dice una popular canción de aquí.
Un saludo a ambos
¿En serio que no hay persianas? Estoy sorprendido yo no sería capaz de dormir con la solana entrando por la ventana...
ResponderEliminarNo aquí en Lituania no he visto persianas en ningún sitio. Debo decirte que durante 5 meses -desde octubre hasta marzo- prácticamente no hay sol. El sol sale tarde y se pone pronto. Y además, por la peculiar situación geográfica del país, el cielo se cubre con un espeso manto de nubes. Supongo que por eso no ponen persianas. Luego en época estival el sol sale muy pronto. Lo que suele hacer esta gente es poner cortinas. Últimamente se ha puesto de moda una especie de cortinas correderas de bambú.
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