18 may 2009

El Rey de España en Vilnius y una tal Soraya en Eurovisión

Desde mi último post han ocurrido bastantes cosas por aquí. La primavera se ha adueñado finalmente de esta tierra que exhibe sin pudor, como una bella mujer entregada, todas sus exhuberancias. Los árboles que pueblan el jardín que se encuentra frente a mi apartamento se han llenado de hojas verdes y de flores de todos los colores. Da gusto ahora pasearse por cualquier calle de Vilnius o Kaunas. Por no hablar de los pequeños pueblitos de alrededor. Aquí, en el Báltico, las cosas son así. Durante cinco o seis meses no para de llover y nevar. El cielo se cubre con una capa espesa de nubes grises. Y apenas puedes ver el sol un par de veces durante todo el invierno. Pero súbitamente un día, a mediados de marzo, aparece el sol y entonces la gente se pone los shorts y las chanclas como si estuvieran en pleno verano. Este año la transición entre el invierno y la primavera fue muy radical. Un día me levanté por la mañana y miré por la ventana y la nieve ya no estaba. Apenas quedaban algunos restos de hielo sucio en el parque.

Hace unos días se pasó por aquí el Rey de España y la Reina consorte, Doña Sofía. Me enteré porque me lo dijo la empleada que hace las fotocopias en el centro universitario donde trabajo. Ella no habla inglés y mi lituano es todavía limitado. Pero fue la primera persona en felicitarme porque venía mi Rey. Le dije que yo era republicano y que no tenía rey. Y la pobre pareció no entender de lo que hablaba. No la culpo. Aquí muy pocas personas saben algo de la historia de España. Muchos desconocen incluso que España padeció una terrible dictadura fascista que duró más de cuarenta años. La verdad es que pasé bastante del asunto. No comulgo ni mucho ni nada con el caballero francoitaliano que detenta la Jefatura del Estado español. El único mérito que tiene para ocupar el puesto es que se le supone nieto de Alfonso XIII. Y que -eso sí es seguro- fue acogido y educado por el General Francisco Franco, Caudillo de España por la gracia de Dios y para la desgracia del pueblo. Aquí se hizo un seguimiento importante de la visita real. Apareció en todos los diarios de tirada nacional. Lo único que puedo decir al respecto es que las calles principales de Vilnius estaban engalanadas con la bandera española -la rojigualda que la tricolor aquí la desconocen- y que la visita de Don Juan Carlos tuvo un efecto pernicioso sobre el tráfico rodado de Vilnius. Fue como añadir más caos a la ya de por sí caótica capital lituana. Yo tenía que dar una clase en Sauletekis, el barrio universitario de Vilnius, que se encuentra a unos 30 minutos del centro. Y bueno, llegué allá de milagro. Me llevó mi amigo José S., un argentino-lituano que vive a caballo entre Buenos Aires y Kaunas. El trayecto hasta Vilnius fue tranquilo. Íbamos escuchando canciones de Joaquín Sabina y Joan Manel Serrat. Allá en la pampa estos dos "gallegos", como ellos llaman a los españoles, son muy queridos y admirados. A Serrat se le venera casi tanto como a Maradona. Que ya es decir. Le pregunté a José si entendía lo que decía Serrat, que cantaba la canción "Paraules d'amor". Me dijo que no entendía el catalán pero que le gustaba cómo sonaba. En su opinión resulta una lengua muy dulce. Al menos él tiene claro que el catalán es una lengua distinta del castellano. Algunos todavía lo niegan en la Madre Patria.

Hicimos así todo el viaje, hablando de Serrat y de Sabina. Y de lo que representa Serrat en la lucha por la democracia en Argentina. José es un maniático de la fauna autóctona. Cuando al borde de la carretera asomaba el hocico algún animal interesante, no dudaba en detener el coche para hacer unas tomas con su cámara de filmar. Algunas de sus maniobras al volante eran claramente ilícitas y sancionables. Tiene suerte de que no lo hayan parado todavía la Policija nativa. Aquí no se andan con bromas. Por la más pequeña infracción te endiñan una multa. Dicen que cobran una comisión por cada multa que ponen. Lo cierto es que aquí, en el Báltico, la fauna se muestra generosa sobre todo en época estival y puedes ver ciervos, zorros, jabalíes y todo tipo de aves deambulando por los bosques y parques. Yo mismo he visto frecuentemente ciervos al borde de los caminos. Y cigüeñas anidando encima de los campanarios de las iglesias o en las torres del tendido eléctrico. Incluso hay osos en estado salvaje. El verano pasado abatieron uno cerca de Alytus, en el sur del país. Yo respeto a la madre naturaleza y de vez en cuando me apetece pasear por alguno de los numerosos parques de Kaunas. Mi favorito es, sin duda, el frondoso parque de las Azuolynas, o parque de los robles, que se encuentra no muy lejos de mi apartamento. Es el parque de robles más extenso de Europa. Aunque para ser francos, debo reconocer que soy un tipo eminentemente urbanita. Y no puedo estar mucho tiempo alejado de un bar. Para mí el bar es el símbolo supremo de la civilización. Donde hay un bar hay gente con ganas de pasárselo bien.

El viaje a Vilnius fue, por tanto, tranquilo. Sin incidentes dignos de mención. Otra cosa fue al llegar a la capital. La visita real obligó a cortar determinadas calles del centro de la ciudad. Y alcanzar nuestro objetivo, el barrio universitario de Sauletekis (que en lituano significa "amanecer") resultó poco menos que una odisea. Vinieron los Reyes de España y bueno, yo los vi por televisión. Como la mayoría de españoles. Sus Majestades se reunieron con el Presidente Valdas Adamkus y su esposa en un acto con mucha pompa y ornamento. El sitio escogido para el encuentro fue el antiguo palacio del Ayuntamiento de Vilnius. Supongo que eligieron este lugar emblemático porque la Rotuses aiskte es sin duda la plaza más carismática de Vilnius. Rodeada por coloridas iglesias de todos los estilos imaginables. Y además la plaza tiene capacidad suficiente para acoger a varios cientos de personas. José y yo acabamos ese día deambulando por la plaza. Eran alrededor de las 8 de la tarde. La reunión oficial entre los monarcas y el presidente de Lituania se había celebrado el día anterior pero todavía los servicios de limpieza no habían eliminado la secuela de papelitos de colores y de banderolas de plástico colgadas en las farolas de la plaza. Hice un par de fotos a unas de esas banderas españolas que colgaban en una farola frente al Club Edén. Un garito muy frecuentado por hombres de negocios y por turistas sin pareja que vienen al Báltico a echar una "canita al aire". Pero la foto no me salió bien y no la voy a subir al blog. Vinieron y se fueron los Reyes de España. Y mejor que se queden allí que para eso les pagan los sufridos españolitos de a pie. Supongo que la visita real a esta zona (visitaron en una semana los tres países bálticos) tuvo sobre todo un contenido de carácter económico. Hay algunas importantes empresas españolas operando en la región. Pero no muchas. Las empresas españolas llegaron tarde al pastel. Y todavía ven este mercado como algo un poco lejano, oscuro e incomprensible. El viaje de Sus Majestades a esta región parece que acabará animando el cotarro. Eso dicen. Hicieron una recepción oficial en la Embajada del Reino de España dirigida a la pequeña comunidad de españoles que residimos en este país. Como no me he inscrito en el Registro de residentes no tienen constancia ni de que existo. Por tanto los canapés y las copas de vino se los comieron y bebieron otros. Y no pude ver en persona al Rey. Y la verdad es que me importa un bledo. Que les aproveche a todos.

Este sábado se celebró el festival de Eurovisión. Y creo que no hay mejor manera de cerrar este post que haciendo referencia al evento. Lituania estaba representada en el festival por Sasha Son. Un chico rubito muy popular entre las teenagers del país. Y el Reino de España por una tal Soraya. Una niña bajita, culona y teñida de rubio que cantó espantosamente mal. Supongo que habrá salido de la última hornada de la "Operación Triunfo". Todavía no entiendo qué pócima tomaron los tíos de La Trinca que idearon y promovieron este programa. Algo que por supuesto no estaba entre las recetas del druida Panoramix. Porque Panoramix era galo y un resistente al imperio romano. Y nunca se vendió al enemigo como lo hicieron los payos de La Trinca, que en otro tiempo militaron en las filas de Nova Cançó catalana. Creo que volveré al festival de Eurovisión en otro post. Aquí, en el Báltico, es un evento que tiene enorme impacto mediático. El festival introdujo hace unos años un sistema de votación por teléfono móvil que resulta realmente interesante. Las minorías y la inmigración, generalmente marginadas del proceso político nacional, ven en Eurovisión una vía para mostrarse el mundo. Para expresar su existencia. Están motivadas para coger el teléfono móvil, gastarse unos euros y votar por el país que mejor los representa a ellos como minorías. En Letonia y Estonia, por ejemplo, la minoría rusa vota siempre por las propuestas artísticas que representan a Rusia en el festival. Lo mismo ocurre en Ucrania y Bielorrusia. Los inmigrantes turcos que viven en Francia, Bélgica o Alemania votan por la canción turca. Y por eso Turquía obtiene buena puntuación en esos países tan “europeos”. Las filias y fobias nacionales quedan claramente reflejadas en este festivalito que este año se celebró nada menos que en Moscú, la en otro tiempo capital del imperio del mal. Los chipriotas, por ejemplo, votaron a los griegos como cabía de esperar y me parece que no le dieron ni un solo voto a los turcos. Por invadirles parte de la isla y quedarse ahí sine die. Y los rumanos votaron a sus “hermanos” moldavos. Como reivindicando su anexión. Sasha Son, el representante lituano de este año, obtuvo 7 puntos desde Irlanda donde hay miles de inmigrantes lituanos trabajando. Y España obtuvo nada menos que 12 puntos desde el Principado de Andorra. Supongo que por el gran número de evasores fiscales españoles que viven allá. No sé. Lo cierto es que el lituano y la española deberían conocerse . Les surigero que se vayan por ahí juntos. A bailar y a cantar con los amigos. Y que dejen los escenarios y se dediquen a otra cosa. Ambos acabaron merecidamente en los puestos de cola. El chico noruego que se alzó con el triunfo no le hizo del todo mal. Al menos sabía tocar el violín y su tema Fairy Tale estaba bien trabado y tenía gancho. Por cierto, la chica islandesa, que quedó en segundo lugar, me recordó mi viaje a Islandia. Volveré a Niceland pronto en un nuevo post cuando tenga algo más de tiempo.

PS: La foto que he subido la tomé hace un tiempo en Vilnius. Se trata de la Iglesia Ortodoxa de la Santa Madre de Dios, situada en Maironio gatve, no muy lejos de la plaza del Ayuntamiento de Vilnius.

PSS: Añado esta apostilla a mi escrito sobre el Rey de España. Hoy, 2 de junio de 2009, diversos medios se hacen eco de la condena a más de 6.000 euros de multa del Alcalde de Puerto Real por injurias al Rey. Parece ser que le llamó "corrupto" e "hijo de crápula". El Alcalde forma parte de la coalición Izquierda Unida. Y todo el mundo sabe que esta fuerza política apuesta por la República. El juez estima que el Alcalde se excedió en la crítica política. El Alcalde declaró ante el Juez que su condena es el primer paso hacia el fin de la monarquía. A ver si es verdad. Viendo como están las cosas, evitaré hacer cualquier referencia al gusto de nuestro monarca por el whisky Dick o a cierto rumor que corre de boca en boca en España sobre una presunta hija con la cantante Paloma San Basilio. Lo del whisky Dick es cierto pues un amigo mío sirvió en el Juan Sebastián El Cano, el barco escuela de la armada española. Y en una ocasión, estando Don Juan Carlos en el barco, le ordenaron a mi amigo, que trabajaba en la cocina, que fuese a ir a comprar una botella de whisky Dick para el monarca. Parece ser que es su marca favorita. Y bueno, no conozco a Paloma San Basilio personalmente. A ver si alguien averigua algo.


13 may 2009

La chica de ayer, buvus mergina


Ha muerto Antonio Vega. El compositor de La Chica de Ayer y cantante de Nacha Pop. He de reconocer que cuando era joven no me gustaba demasiado este grupo madrileño. Ni tampoco la canción. En mis tiempos mozos me tiraba más otro tipo de propuestas. Una música que entonces veía como algo más "comprometido" y de "vanguardia". Y no me refiero a Serrat, Aute o Sabina. Me refiero a lo que por entonces se denominaba "rock radical". Grupos como Kortatu, La Polla Records, Eskorbuto, MCD y similares. Muchos de estos grupos militaban en el punk anti-sistema. En Barcelona había muchísimos. El movimiento tuvo su punto álgido a finales de los años 80. Todavía recuerdo con cierta nostalgia los conciertos que se organizaron en contra de la Barcelona de Pascual Maragall. La Barcelona olímpica. No a Carcelona 92 se leía en un afiche distribuido en la universidad donde estudiaba entonces. Y vienen a mi memoria los dibujos de Azagra en El Jueves y en el ya periclitado fanzine underground Makoki. Creo que Azagra y el Makoki supieron como nadie reflejar aquella subcultura en la que malbaraté mi más tierna juventud. El año 92 supuso un punto de inflexión para este tipo de rock militante y alternativo. Muchos de aquellos grupos desaparecieron. Y de alguna manera la antorcha de la militancia política la recogieron nuevos grupos que incorporaron la reivindicación y la protesta en sus letras. Se tratataba, sin embargo, de propuestas musicales bastante alejadas de la contundencia sonora de sus predecesores. En Barcelona, grupos como Macaco, Ojos de Brujo, Cheb Bablowski y otros que apostaban por el mestizaje sonoro vinieron a recoger el testigo de aquellos grupos que militaban en el denominado rock radical de la España postfranquista, reconvertida y en transición de los años 80. Yo por entonces deambulaba ya por la bossa-nova de Jobim y el jazz de Coltrane que me descubrió un amigo. En fin, me hacía mayor.

He de reconocer que la cancioncita de los Nacha Pop ha ido ganando con el tiempo. Muchos la miramos ya con cierta nostalgia. Porque siempre estuvo ahí aunque no acababa de gustarnos. Te la encontrabas en cualquier sitio. En los bares, en las discotecas. En el Mesón Los Arcos de mi ciudad de origen. Que tenía unas tapas fantásticas. En el coche de segunda mano que conducía alguna de las chicas con la que acababas una noche cualquiera sin saber por qué. Incluso en el hilo musical de los ambulatorios o los hipermercados. La Chica de Ayer ahora suena mejor porque me recuerda mi propia juventud. Una juventud que empieza a parecer algo lejano en el tiempo. Que se desvanece irremediablemente. Además se trata de un tema sencillo de interpretar y con un texto sin complicaciones. Ideal para utilizarla como
listening en un curso de español para principiantes. Y al final me decidí y la he utilizado como elemento dinamizador de una Spanish vakariene (fiesta española) que organicé en uno de los gimnazija para los que trabajo. Eso fue hace unos días. En uno de los gimnazijas con mejor reputación de Lituania.

No voy a detenerme ahora a analizar el sistema educativo lituano. Le dedicaré un post cuando tenga más disponisibilidad de tiempo. Diré ahora que en Lituania hay dos tipos de centros de educación secundaria: la escuela intermedia o "vidurine mokykla" y el "gimnazija" que vendría a ser como un instituto de bachillerato. Las
vidurine mokykla son para lo que podríamos llamar "malos estudiantes". Los gimnazijas son para los estudiantes más aplicados. Prometo hacer un largo post donde analizaré el sistema educativo en Lituania pues tengo la fortuna de trabajar en dos gimnazijas y en varios centros de formación superior y universitaria de este país. En Barcelona trabajé en un instituto de secundaria. Dispongo, por tanto, de elementos suficientes para poder comparar ambos sistemas.

Pero ahora volvamos a la
Spanish Vakariene y a La Chica de Ayer. La fiesta contó con el soporte económico del propio gimnazija y a ella asistieron alrededor de cien estudiantes. También participaron algunos miembros de la pequeña comunidad latina que hay en Kaunas. Hicimos una sangría bastante potente a base de vino de mesa español, refresco con sabor a limón, frutas, canela, azúcar, hielo...En fin más de 40 litros de sangría que desaparecieron en poco más de dos horas. También montamos unas tapas a base de salchichón, fuet catalán, aceitunas españolas de la variedad manzanilla, jamón serrano y tortilla de patatas con cebolla. Es difícil encontrar en Lituania algunos productos característicos de la gastronomía española. Fue imposible encontrar queso español de ninguna clase. Y bueno, el jamón y el salchichón fueron "productos El Pozo". O sea, nada del otro mundo. Pero bueno. Mejor eso que nada. Los estudiantes, como era de esperar, se lo zamparon todo en un periquete. Y todo les pareció bueno, interesante y apetitoso. A caballo regalado no le mira el dentado que decía mi madre.

Mediada la
vakariene, algunos estudiantes, que estudian español en uno de mis grupos, interpretaron la cancioncita de los Nacha. La cantaron en español y en lituano. Acompañados de una guitarra acústica y de un jembe. La versión en lituano la hicieron ellos mismos. Y supongo que el pobre Antonio Vega no llegará a conocerla nunca porque hoy decidió dejarnos por sorpresa a la temprana edad de 51 años. Decían que tenía una mala vida. Drogas, una mala mujer y una salud arruinada. Sin embargo, al parecer, tenía buenos amigos que le querían bien. Eso cuentan.

La interpretación que hicieron mis estudiantes la vamos a subir a You Tube. Estoy seguro que es la única versión en lituano que existe de este tema. La Chica de Ayer o
Bubus Mergina. Y creo que a Antonio Vega le hubiera gustado. Va por él.

Historia de la fotografía: La fotografía que he incluido en este post es el cartel del evento. Lo elaboró una de mis alumnas. Marija U. que además es la chica que tocó la guitarra e hizo la versión de "La Chica de Ayer" en lituano. Es una chica con una gran dosis de creatividad y muy inteligente.




22 abr 2009

Islandia: géiseres, bacalao, auroras boreales, cerveza sin alcohol y cristales rotos (II)

Nuevamente pongo un post sobre Islandia. A la espera de hacer un análisis detallado de la crisis económica que estalló en esa isla a finales del año 2008. Tengo unos días ocupadísimos preparando los exámenes finales para mis estudiantes aquí en Lituania. Sin embargo, procuro mantener el blog updated porque, de alguna manera, me ayuda a reflexionar un poco sobre el entorno que me rodea. Es una especie de confesor que está ahí enfrente mío. Esperando a escuchar lo que le tenga que decir. Algunos amigos que siguen el blog me comentan que debería incluir datos de carácter demográfico y estadístico. Creen que si incorporo información de este tipo mi blog podría resultar de mayor utilidad. Probablemente tengan razón. Sin embargo este es un blog personal. Que se basa en experiencias personales. En intuiciones. En ideas que me vienen mientras lo escribo siempre acompañado, como lo estoy ahora, de una sabrosa y poderosa cerveza lituana. La mejor cerveza del mundo.

Y hablando de cerveza debo decir que en Islandia, que es un país luterano, la cerveza estuvo prohibida hasta el año 1986. Y bueno, tras el levantamiento de la prohición la verdad es que no mejoraron muchos las cosas pues la cerveza en Islandia no puede tener una graduación superior a 2.25 grados. Sólo en las licorerías y en bares autorizados se puede vender cerveza de superior graduación. La marca más popular en la isla es la cerveza Víking, como no podía ser menos, y está elaborada en Akureyri. Si se quiere comprar cerveza de mayor graduación se debe ir a las licorerías que cierran a las 4 de la tarde. Los supermercados cierran a las 6 de la tarde pero sólo pueden vender cerveza de hasta 2.25 grados de alcohol . O sea que en Islandia los beodos, entre los que me incluyo, lo tenemos difícil. Los pobres estudiantes lituanos que me acompañaban, junto a dos estudiantes finlandesas, lo tenían bien claro. Antes de las seis de la tarde corrían hacia el supermercado más cercano, que invariablemente pertenecía a la cadena Bonus. Y allí acaparaban con todo lo que podían. La cadena de supermercados BONUS, con un inconfundible cerdito rosado y guasón de logotipo, constituye el mayor negocio de distribución del país. Según me contó el profesor de la Universidad de Akureyri que participaba en el encuentro, esa cadena ocupa una posición casi monopolística en el mercado de la distribución. Vendría a ser una especie de MAXIMA islandés. MAXIMA, recordémoslo aquí, es la mayor cadena de distribución en Lituania y ocupa una posición prominente también es Letonia y Estonia y continúa expandiéndose por otros países del Este. Y recientemente se ha hecho con los derechos de explotación de la nueva central atómica que se está construyendo en Ignalina. No muy lejos de Kaunas.

Y vuelvo a la cerveza y al luteranismo que es la religión oficial de Islandia, donde la Iglesia no está separada del Estado. No es que tenga ningún tipo de prejuicio contra el luteranismo. Pero pienso que en los países de cultura luterana se persiguen los vicios sencillos como fumar, beber o bailar en la calle. Y se fomentan, cuando no se convierten en virtud, los vicios sociales más abyectos como la usura, la especulación, el nepotismo , el turismo sexual en Thailandia y la corrupción de quienes ocupan cargos públicos. No quiero decir con ello que en los países de influencia católica no se haga lo mismo. Pero al menos, en general, creo que el catolicismo es actualmente más tolerante en cuanto a los vicios privados de la gente. Y si lo pensamos bien toda la campaña contra el tabaco, el alcohol y la diversión ha sido promovida desde países dominados por el luteranismo, el calvinismo y otras doctrinas religiosas que responden mejor a las exigencias del libre mercado. Pongo en este post una foto de una lata de cerveza
Viking. La de color dorado, en primer plano, la compré en una licorería. Tenía 4,5 grados de alcohol y no sabía a nada. La que está al fondo, de color azul, supongo que la compraría en el supermercado Bonus próximo al hotel donde nos alojábamos.Era la cerveza estándar. Te la encontrabas por todos lados. El precio de una de esas latas era de unas 180 coronas (poco más de un euro según el cambio de entonces) si se adquiría en el supermercado. En un bar o restaurante llegaba a costar entre 500 y 800 coronas. Una cerveza sin sabor, sin alcohol, sin olor...en fin, una mierda. No sé quién pintó a los vikingos bebiendo cerveza en un cuerno de vaca o de carnero. Tal vez fuera así en los tiempos del terrible Eirik el Rojo. Y también en los dibujos animados de Vicky el vinkingo. Su padre se llamaba Olaf si mal no recuerdo. Y siempre andaba bebiendo cerveza y dándole mamporros a todo el mundo. Vicky no bebía porque era muy niño todavía. O porque quizás era luterano. No sé.

20 abr 2009

Islandia: géiseres, bacalao, auroras boreales, cerveza sin alcohol y cristales rotos (I)

Recién llegado de Islandia. Todavía tengo ante mis ojos el fantástico paisaje que ofrece esa isla. Un paisaje dominado por inmensas montañas de hielos perpetuos, por el mar que aparece y desaparece por entre sus fiordos, y por el fuego de sus volcanes. Un fuego de dioses antiguos. La isla se encuentra entre la placas tectónicas de los continentes americano y euroasiático. Reykjavík está situada en la costa occidental de la isla. Pertenece al continente americano. Se puede decir que he estado en América. Sin dejar de estar en Europa. Islandia me ha dejado impresionado. En un país fascinante. Ya he hecho mención al paisaje. Pero no menos extraordinaria es la propia historia de esta república que fue colonizada por vikingos noruegos y dominada por el reino de Dinamarca hasta el año 1944.

Tuve la fortuna de participar como profesor de márketing en curso financiado por el Nordic Council dirigido a estudiantes universitarios de turismo. En total nos reunimos seis profesores y un puñado de estudiantes de cinco países nórdicos. Yo fui enviado al curso por una institución educativa de reconocido prestigio en Lituania. Lo más interesante de la experiencia, como cabía de esperar, no fue el curso en si mismo sino el contacto con la prodigiosa naturaleza elemental de esta enorme isla magmática. Una naturaleza dominada por volcanes en permanente actividad, por enormes glaciares que nutren de agua los numerosos ríos y lagos que surcan esta tierra. Una tierra donde sin duda resisten los antiguos dioses paganos de la mitología
Norse. Unos dioses que no acabaron de abandonar totalmente este lugar como nos contó el pastor luterano de Skalholt, un pequeño pueblo que durante la Edad Media había sido el centro cultural y espiritual del país hasta que los daneses decidieron trasladar su Obispado a Reykiavík.

Islandia es una isla inmensa que está prácticamente despoblada. Sus 103.000 km2 albergan poco más de 300.000 almas. Alrededor del setenta por ciento de su población vive en la capital. El resto vive desperdigado en pequeños pueblos. Principalmente en la costa. La segunda ciudad en importancia, Akureyri, tiene apenas 18.000 habitantes. De hecho es un pueblito enclavado en uno de los fiordos del norte de la isla. Allá, según me contaron, los autobuses son gratuitos. Y también la calefacción. Algo bueno tiene vivir en una isla volcánica. Entre la capital y Akureyri hay vuelos directos diarios. No sé todavía quiénes y cuántas personas viajarán diariamente entre ambas ciudades. El servicio lo mantiene la Icelandair con pequeños aviones que salen del aeródromo de Reykiavik. No del aeropuerto internacional Leifur Eiriksson que se encuentra a unos cincuenta minutos en coche de la capital. Lo que me dejó perplejo es conocer que hubo vuelos directos entre Akureyri y Vilnius hasta hace poco menos de un año. Resulta que se anunciaban en la prensa nacional este tipo de vuelos como una forma de comprar y beber barato. Los islandeses entonces gozaban de una de las rentas per capita más altas del mundo. Con una corona fuerte y una economía aparentemente sólida se permitían el lujo de venirse de compras a Vilnius, a más de 3.000 kilómetros de distancia. Pero eso era antes de la crisis que sacudió la isla a finales del año 2008.

Pero volvamos a Akureyri y su universidad que era la promotora de la experiencia en la que he participado. El curso tenía que haberse realizado en Akureyri pero al final, por problemas presupuestarios y logísticos, se consideró oportuno cambiar de ubicación. Se optó por desarrollar el curso en distintos enclaves de la región suroccidental de la isla. Esta zona es conocida como
Golden Circle y es una circuito obligatorio para cualquier turista que tenga poco tiempo y no pueda alejarse demasiado de Reykjavík. Estuvimos hospedados en un hotel en Hveragerdi. Un pequeño pueblo plagado de divertidos y minúsculos géiseres. Algunos de sus habitantes podían disfrutar incluso de su propio géiser en el jardín. Allá realizamos la mayor parte del curso. Por la mañana se desarrollaban las ponencias de los profesores y estudiantes y por la tarde nos trasladábamos, todo el equipo, de un lugar a otro con una furgoneta bastante trotada y con problemas en los amortiguadores. Las noches tenían un ritmo distinto. Los estudiantes se reunían entorno a las piscinas del hotel alimentadas por aguas termales de los géiseres cercanos. Los profesores nos reuníamos entorno a la mesa del comedor principal y abríamos varias botellas de vino tinto. Uno de los profesores. Edward H. de la Universidad de Akureyri nos dio una improvisada clase magistral sobre la crisis financiera y económica por la que está atravesando la isla. La lección fue realmente magistral pues quien la daba no sólo era un profesor con sólidos conocimientos en economía sino también una víctima más de las prácticas fraudulentas promovidas por los principales bancos del país durante los últimos 10 años. El profesor islandés había perdido más de la mitad de sus ahorros. Y parecía encontrar en esas botellas de vino que compartíamos por las noches un refugio a su ira y frustración contenidas. A la crisis del sistema financiero islandés dedicaré un largo post en otro momento.

Los últimos días los pasé en Reykjavík, que en la vieja lengua Norse significa algo así como "bahía neblinosa", y debo decir que, sin lugar a dudas, es una de las capitales más aburridas que he conocido. Reykiavík sólo merece una visita porque es la capital del país. Hay alguna iglesia interesante. Un bonito estanque donde decenas de patos, gansos, gaviotas y cisnes hambrientos compiten por ganarse la caridad de quienes pasan por allí. Un pequeño parlamento con los cristales rotos por las piedras lanzadas por airados ciudadanos en los motines de enero de 2009. Y un puerto antiguo e inmenso donde todavía llegan los barcos cargados de bacalao. Un bacalao que, junto al aluminio, constituye la verdadera riqueza, tangible, "real" de la isla. También es de destacar una casita de estilo
art-noveau, la casa Hofdi, que acogió la cumbre entre Ronald Reagan y Mijail Gorvachov, en 1986 y que supuso el fin oficial de la Guerra Fría entre los EEUU y una Unión Soviética que era por entonces un gigante con los pies de barro. Como uno de esos monumentos a Lenin cubiertos con una fina capa de bronce y rellenos de escayola. Todos los amantes del pop-rock tienen en Reykiavík un sitio de peregrinaje. Se trata de la Imagine Peace Tower situada en la isla de Videy. Hay que tomar un ferry para llegar allá. Yo no tenía demasiado tiempo y andaba ocupado con el resto de la expedición lituana que prefería irse de clubin por la noches. Finalmente la parte gamberra que todavía queda en mí pudo más que mis deseos por conocer cosas nuevas. Después de meterme varios lingotazos de Fisherman's Friends -un alcohol de pescadores que sirve para poder tragarse la sopa de tiburón podrido, un plato de la tradición vikinga muy popular entre los turistas - decidí dejar la torre de Lennon para otra ocasión. La Imagine Peace Tower viene a ser una estructura metálica que emite un haz de luz en memoria de John Lennon y a favor de la paz en el mundo. La luz de Lennon se proyecta al espacio como tratando de emular las auroras boreales que se prodigan en esta isla a finales del invierno. El monumento fue inaugurado por Yoko Ono, la viuda de Lennon, y Ringo Starr, el batería de los Beatles. El feo del grupo de Liverpool. Eso fue en el año 2007, un 9 de Octubre. El día del cumpleaños del malogrado artista. Paul Mcartney no acudió a la inauguración. Supongo que a él tampoco le gustaba Reykiaivík. O Yoko Ono. O ambas cosas a la vez.


14 abr 2009

14 de abril

Hoy es 14 de abril. Día de la República Española. Estoy empaquetando las cosas porque hoy me voy a Islandia. Estaré allá trabajando, por unos días, como profesor de márketing en una universidad de allá. Creo que me van a meter en un hotel de cinco estrellas cuyos baños están alimentados por las aguas termales de un géiser. La vida es un fandango.

No tengo demasiado tiempo para mi blog. Creo que se está convirtiendo en algo parecido a un periquito o un hámster. Una mascota que está ahí y hay que mantenerla para que siga viviendo. Hay que darle agua, alpiste, pipas de girasol y lechugita como a las mascotas enjauladas.

Saludos a todos los republicanos e hijos de republicanos españoles que, por diversos motivos, decidieron vivir permanentemente en el exilio. Es difícil volver a la tierra que te ha visto nacer cuando se ha echado raíces en otro lugar. Eso es precisamente lo que me está ocurriendo a mi. Llegué aquí con mi proyecto personal que era como una semilla que puede caer en terreno baldío sin agua ni alimento suficientes para germinar y prosperar. Pero aquí, en estas tierras, el agua sobra. Y he germinado y echado raíces. Resultaría doloroso volver a una España que nunca he sentido mía. Y es que soy hijo de un republicano español. De un republicano español que vivió la mejor etapa de su vida fuera de España. Mi padre, el eterno derrotado. A él y a todos los derrotados en el conflicto cerrado en falso por la mal llamada "transición española" les brindo hoy estas pocas palabras. Y pongo aquí un poemita de Miguel Hernández. En memoria de todos ellos.
"Llegó con tres heridas,
la del amor, la de la muerte, la de la vida.

Con tres heridas viene,
la de la vida, la del amor, la de la muerte.

Con tres heridas yo,
la de la vida, la de la muerte, la del amor"


Desde Kaunas, con amor.

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12 abr 2009

Domingo de pascua



Hoy es domingo. Domingo de Pascua. Dejé el otro día una larga carta desde el Este explicando mis aventuras en el tren que une Varsovia con Budapest. No tengo demasiado tiempo hoy para abordar el análisis de la realidad húngara. Allá pasé quince estupendos días. Permanecí varios días en la capital con mi chica. Después tomamos uno de los anticuados trenes que cruzan el suelo magyar y acabamos en una importante y bellísima ciudad húngara enclavada en las faldas de los balcanes. La ciudad donde vive ahora. No doy más datos porque prefiero proteger mi vida privada contra cualquier tipo de intrusismo. Hay mucho loco suelto navegando por el mundo. En junio, tras acabar mis clases en la universidad, cogeré nuevamente ese tren que une Varsovia con Budapest. Seguro que la experiencia valdrá la pena. Tengo en proyecto irme a vivir a esa ciudad en septiembre. Ahora estoy repitiendo exactamente la misma estrategia que utilicé para venirme a Lituania. Para buscarme la vida.

Lo primero que me llamó la atención al pisar Hungría fue la estación de trenes misma. La estación de Budapest Keleti parece un hangar de aviones. Un hangar transformado en bazar árabe y en casa de cambio. Ni llegué a salir del tren y ya tenía alrededor mío tres tipos ofreciéndome changing money. Iban incluso, cada uno de ellos, pertrechados de calculadoras Casio. Al principio pasé bastante del rollo porque creía que me la iban a meter bien metida. Pero resulta que los tíos me ofrecían un deal mejor que el de las casas de cambio habilitadas en la misma estación de tren. No tenía florines húngaros y debía comprar una tarjeta telefónica para ponerme en contacto con mi chica que venía a Budapest en tren desde la ciudad húngara donde vive ahora. Además tenía hambre y urgencia por tomarme una cerveza. Al final decidí hacer un deal con uno de los cambistas. El más joven de ellos. Le ofrecí cambiarme 50 euros si me dejaba llamar con su celular. Y la cosa funcionó. Me ofreció un cambio de 230 florines por euro. Y yo puede hablar gratis con mi chica que, como siempre, parecía tener un humor de perros. Las oficinas de cambio de la estación ofrecían un rate de 205 florines por euro. Sólo más tarde comprendí que no había hecho un negocio demasiado bueno. Ni demasiado malo tampoco. Porque, en realidad, nadie sabe a ciencia cierta a cuánto está el florín húngaro. No es un tema de fluctuación de la moneda. Eso es lo normal en monedas que no tienen cambio fijo. Me refiero a que Hungría es un país de cambistas. Ese es el negocio. Hay tipos que te abordan en la calle y te ofrecen money. Te sacan el fajo de billetes en plena calle. Decenas de garitos de todo tipo que ofrecen cambios de lo más dispar. En un sitio me dieron 250 florines por euro. En el bar de la esquina me ofrecieron 255. Un payo que parecía gitano me daba un cambio de 260. Y además están los supermercados. La mayoría de ellos aceptan euros y te devuelven el cambio en florines. Es un país que, de hecho, funciona con dos monedas. La moneda nacional que sufre un proceso de depreciación acelarado -ahora el cambio está alrededor de los 310 florines por euro- y el euro. La crisis financiera internacional ha llevado al país a la bancarrota. El país está arruinado y sobrevive gracias al turismo y a los préstamos del FMI y el soporte del Banco Central Europeo. Las familias, deseosas de vivir el sueño europeo, se endeudaron hasta las cejas y adquirieron sus viviendas con hipotecas en euros o francos suizos. Durante los tiempos de la burbuja inmobiliaria -que también se produjo en Hungría- cuando el florín estaba fuerte los bancos animaron a los ciudadanos a endeudarse con este tipo de hipotecas. Ahora, con la caída en picado del florín, la pérdida de valor de la vivienda y el aumento del desempleo muchas familias húngaras ven como su sueño se ha desvanecido. Se ha diluido como la paprika que usan para condimentar la sopa gulash. Deben seguir pagando la hipoteca si no quieren perder una vivienda que no pueden vender porque no encuentran demanda que ofrezca el precio que pagaron por ella. El problema se transladó inmediatamente al sistema financiero húngaro cuando las familias dejaron de pagar sus hipotecas por falta de solvencia. Entonces todos acudieron, como plañideras, al auxilio del gobierno. Que tuvo que echar mano del crédito para hacer frente a la situatión. En fin eso ha pasado, a gran escala, en otros países centrales del capitalismo financiero. También en los países periféricos de la Europa oriental. Aquí, sin embargo, la crisis se sufre de otra manera porque there is not alternative que decía Margaret Thatcher. Cualquier crítica al sistema capitalista es vista como un apoyo al pasado socialista. Como un apoyo a la opresión de los rusos. Que siempre son los malos de la película. Dedicaré una o varias de mis cartas a este asunto. A la confusión de los términos interesada, promovida desde los medios de comunicación y desde las instituciones académicas oficiales. A la tergiversación de los hechos y de la historia. En fin, dejo por el momento mi blog, que se va convirtiendo en una especie de compañero fiel. Voy pegarme una ducha y a coger un microbús que me llevará a un pequeño pueblito cercano a Kaunas. Voy a celebrar con mi gente el domingo de Pascua.