31 dic. 2012

Feliz Año Nuevo

Lenin on the rocks 
HOY acaba el año. Y bueno, creo que me he puesto muy serio en mis últimos posts con tanta política lituana. Y tanta leche en vinagre. En un ratito tomaré un “mikriukas” y me plantaré en una fiesta que organiza un amigo italiano. Y celebraremos la entrada del año nuevo al estilo italiano. Bebiendo vino bueno, comiendo “panetone” y saboreando un plato de lentejas. Que según la tradición de los transalpinos traen buena suerte y dinero. Y que tienen un suave y liberador efecto laxante. Muy apropiado tras tantos días de glotonería y de comilonas pantagruélicas. Os dejo con un video amateur de un tal Bricka-Bricka. Un tipo que pretende emular de forma oportunista a Psy. Esa sensación coreana del you-tube. Cuyo tema “Gangnam style” hemos tenido este año hasta en la sopa. Un fenómeno musical a escala planetaria que pone de manifiesto la irreversibilidad del proceso de globalización. La irreversibilidad de la globalización de la idiocia y de la mediocridad cultural a la que el mundo entero parece estar abocado. La globalización de la estulticia y del mal gusto. En el video del tal Bricka Bricka se reproducen todos los típicos y topicazos que en “Occidente” se tienen sobre el “Este de Europa”. Ya se sabe. En el Este todos los hombres son sucios, rudos y alcohólicos. Y gastan el poco dinero que tienen en comprarse hortera ropa deportiva de marca. En el Este todas las mujeres son “kurwas” baratas con tendencia a sacarte los cuartos y a engordar como vacas lecheras (kurwa es una palabra eslava que podríamos traducir por “puta guarrona” en español castizo). En el Este todos son pobres de solemnidad y aceptan cualquier tipo de trabajo y sueldos de miseria. En el Este hablan “raro” o hablan ruso. En el Este sólo se comen patatas, cerdo y engrudos asquerosos. En el Este, en definitiva, son todavía unos malditos comunistas. Le envié a mi amigo Aurimas un enlace con el vídeo. ¡Y no veas cómo se me puso! Se sintió, con razón, muy ofendido. Luego me dijo que el tal Bricka-Bricka era polaco. Claro. Entonces se entiende. Porque Polonia es sin duda parte del Este de Europa. Y porque en Polonia es cierto que los hombres son rudos, sucios y alcohólicos. Y las polacas son todas unas “kurwas” baratas. Pero eso no ocurre en Lituania. Que es un país totalmente occidental. Aquí todos los hombres son como dicen que son los hombres ricos y blancos en Estados Unidos. Educados, bien vestidos y aseados. Y las mujeres de por aquí son todas como la mismísima virgen María. De santas y castas que son todas ellas. Seguro que sí. Yo a Aurimas lo quiero un montón. Y me gusta chincharlo con estas cosas. Él, un patriota lituano convencido. Un santo varón. Una de las mejores personas que he conocido en mi vida. Y bueno, pues eso. Os dejo con el video. ¡A ver si lo ponéis esta noche en la fiesta! ¡Feliz año 2013! ¡Laimingų naujujų metų!.

PS: Un saludo especial para el gaucho argentino….que me sigue fielmente desde Buenos Aires. Ya sé que debería escribir más. Pero escribir en el blog requiere de ganas y tiempo. Factores ambos de los que últimamente ando muy escaso. ¡Un abrazo gaucho! A ver si este verano nos reencontramos en Ámsterdam tal como tenemos planeado hacer. O en Kaunas. O en donde sea. 

Historia de la fotografía: La foto que subo a este post la tomé yo mismo hace un par de años en un garito denominado “Leningrad”. Que se encuentra en la ciudad vieja de Riga. Es un sitio que siempre visito cuando voy a la capital letona. Porque ofrecen una gran variedad de cervezas a precios no desorbitantes. Y el ambiente del local está bastante bien. Por las noches el “Leningrad” suele estar a tope. El local es, en realidad, la planta baja de una casa. Que ha sido remodelada un poco para acomodar una barra y montar unas mesas y unas sillas para los clientes. El garito está adornado con elementos decorativos que proceden de la época socialista. Como el cuadro de Lenin que aparece en la foto. Un Lenin cool on the rocks. Con gorrito de Papa Noel. Pura nostalgia por un pasado que, sin duda, no fue tan malo como los mass-media y otros instrumentos de indoctrinamiento democrático se emperran en afirmar. 




Los cuatro comuneros

Keturi komunarai“ obra de Bronius Vyšniauskas y Napoleonas Petrulis
ME cogieron las navidades nuevamente en Kaunas. Y ya van siete con estas. Y bueno, aprovecharé estos días de nieve y frío extremos para, entre otras cosas, pulir y rematar mi análisis sobre las recientes elecciones al Seimas o Parlamento lituano. Y sobre el referéndum que se convocaba entorno a la construcción de una central nuclear en la población de Visaginas. En la frontera con Bielorrusia. En el último post hice referencia a la tormenta política que se había desencadenado tras conocerse el resultado de esas elecciones. Que descabalgaban del poder a la derechista coalición de partidos nacionalistas “pro-atlantistas” que durante cuatro años sostuvieron al gobierno del conservador Andrius Kubilius, esa especie de Mr. Scrooge lituano. Unos resultados que posibilitaban la creación de un gobierno de centro-izquierda. Y un horizonte menos conflictivo con Rusia y sobre todo con Polonia. Pues bien, ese gobierno se constituyó recientemente, tras un mes de tiras y aflojas entre la Presidenta del país, la Sra. Dalia Grybauskaitė, y los “cuatro comuneros” como algunos de medios de comunicación llaman con cierta mala leche a Algirdas Butkevičius (líder del Partido Socialdemócrata de Lituania, LSPD), Viktor Uspaskich (polémico empresario ruso que lidera el “Darbo partija” o Partido del Trabajo), Rolandas Paksas ( mesiánico líder del partido “Tvarka ir teisingumas“ o “Orden y Justicia”) y Valdemaras Tomaševski (líder de la “Acción Electoral de los polacos de Lituania” o “Lietuvos lenkų rinkimų akcija”). 

Los “cuatro comuneros” (1), a pesar del bloqueo presidencial y del ruido de los mass-media nacionalistas, han conseguido atar un acuerdo de gobierno en el que las cuatro fuerzas de “centro-izquierda” (por llamarlas de alguna manera) se reparten las catorce carteras ministeriales con las que contará el gobierno de la república. Con el líder socialdemócrata Algirdas Butkevičius como ministras pirmininkas o primer ministro. En la sesión de investidura del nuevo gobierno, celebrada en el Seimas el pasado 7 de diciembre, el programa político presentado por el líder socialdemócrata obtuvo un amplio respaldo parlamentario (2) . El ya primer ministro Butkevičius ha prometido subir el salario mínimo de las muy muy misérrimas 850 litas al mes (aproximadamente 246 euros) a las muy muy misérrimas 1.000 litas (290 euros). El salario mínimo es importante porque sirve, entre otras cosas, como base para calcular las pensiones de jubilación y los subsidios de desempleo. Debo decir que en Lituania muchos empleados, sobre todo jóvenes sin experiencia que trabajan en el sector servicios, cobran el salario mínimo. Trabajando ocho horas al día. Cuarenta horas por semana. Porque si se trabajan menos horas se cobra menos, claro. Pero bueno, mejor eso que el jarabe de palo que prometía el cicatero Mr. Scrooge Kubilius. Que seguro que lo habría bajado aún más si el pueblo lituano no lo hubiera botado del poder. A parte de esa subida inminente del salario mínimo, que entrará en efecto a partir del 1 de enero, el nuevo primer ministro ha prometido un aumento del gasto público en un 1’2% para el próximo año. Y que su gobierno será responsable en el gasto para cumplir con los criterios de Maastricht. ¡Y yo que creía que el “gafotas” Butkevičius era un rojo de la releche! Y resulta que no. Que a pesar de sus constantes vacilaciones en el asunto y a pesar de que muchos le dicen que meterse en el euro es como comprar el último ticket para el Titanic, el nuevo primer ministro en su discurso de investidura manifestó que una de sus prioridades es que Lituania cumpla con los criterios de Maastricht e introducir al país en la eurozona. Sin embargo, también es cierto que Butkevičius no parece un fan del euro. Y ha dado largas en el asunto. Según el nuevo pirmininkas, todo dependerá de lo que haga Letonia. Tal como están las cosas en la eurozona, cuando hasta el gobierno búlgaro rechazó recientemente la adopción del euro aún cuando Bulgaria cumplía con todos los dichosos “criterios de Maastricht”, parece difícil que el Lietuvos Bankas deje de imprimir litas. Al menos en el corto plazo. Cruzo los dedos por el bien del país. Soy de los que piensa que cuanto menos “Europa” mejor para Lituania. De los que piensa que el proceso de “europeización” en los países ex – socialistas sólo ha beneficiado a las élites de estos países. Pero ha sido extremadamente pernicioso para las clases populares. Que en veinte años de “europeización” y latrocinio neo-liberal han sufrido una reducción general de los estándares de vida y han visto liquidados muchos de los servicios y derechos sociales garantizados durante el sistema socialista. Todo ello en nombre de la democracia y el libre mercado, claro. Los pequeños países de la ribera oriental del báltico además, sobre todo tras ser anexionados por la Unión Europea en 2004, experimentan un dramático declive demográfico que pone en cuestión la viabilidad misma de estas pequeñas naciones en el futuro. Las tres repúblicas bálticas especialmente han sufrido un radical proceso de homogeneización cultural y “occidentalización” que coloca a estas pequeñas naciones al borde de la extinción. Cuando su juventud, totalmente occidentalizada, casi habla mejor inglés que las lenguas autóctonas. Y piensa sólo en coger las maletas y marcharse de aquí. 

El decimosexto gobierno de la república está formado por miembros del Partido Socialdemócrata pero también por destacadas figuras de otros tres partidos no ultra-nacionalistas. Los líderes de estos partidos, sin embargo, no se sentarán en el gabinete de Butkevičius. Utilizo aquí la expresión “no ultranacionalistas” porque es precisamente ese factor, el no compartir el nacionalismo tronado y pueril de “Gustavo Enciklopedija” (3) casi lo único que los une. Sus líderes, aunque no estarán presentes en el gabinete de Butkevičius, sin duda influenciarán en la agenda política del nuevo gobierno. Porque se trata de partidos personalistas. Que giran entorno a sus respectivos líderes. El ex –presidente Paksas es miembro del Parlamento Europeo. Y no pudo encabezar la lista de su partido “Orden y Justicia” porque el Tribunal Constitucional de Lituania le prohibió presentarse nunca más a unas elecciones nacionales. Sin embargo, el portavoz de su fracción parlamentaria, Valentinas Mazuronis sí estará en el gobierno cuatripartito de Butkevičius. Al timón del ministerio de medio ambiente. Y el partido de Paksas, en el reparto del pastel, también se hizo con otra cartera ministerial, la importante cartera de interior, que ocupará Dailis Barakauskas. El gobierno de Butkevičius cuenta también con un representante de la alianza electoral polaca. Su líder, Valdemaras Tomaševski, es también como Paksas miembro del Parlamento Europeo y es uno de los “cuatro comuneros” en esta historia. El líder de la minoría polaca ha colocado a un hombre de confianza en el estratégico puesto de ministro de energía. Que será ocupado por el joven Jaroslavas Neverovičius. La presencia del partido de Tomaševski en el gobierno lituano parece indicar que existe una voluntad real por rehacer las relaciones con Polonia. Muy degradadas tras cuatro años de arrogancia y chulería del gobierno utranacionalista de Kubilius y en cierta medida ayudará también en la redefinición de las relaciones con Rusia. Con la que mejor llevarse bien. Porque tiene el gas que Lituania necesita para mantenerse caliente. Y porque Rusia es un buen mercado para los productos lituanos. Sobre todo tras su entrada en la Organización Mundial del Comercio, que se produjo este año que recién acaba. 

El populista “Partido del Trabajo” (Darbo partija), liderado por el millonario ruso Viktor Uspaskich, finalmente ha conseguido entrar en el gobierno. A pesar de las maniobras por evitarlo de la Presidenta Grybauskaitė y del main-stream mediático nacionalista. Que desde que se conocieron los resultados de los recientes comicios movieron cielo y tierra para intentar echar mierda sobre Uspaskich y sobre su partido político. Al final la Sra. Grybauskaitė tuvo que aceptar a regañadientes la entrada del Darbo partija en el gabinete de gobierno. Sin duda forzada por la caída de su popularidad en las encuestas. El tira y afloja entre la Sra. Presidenta y los “cuatro comuneros” ha deteriorado, y mucho, la imagen de la Sra. Grybauskaitė. Muy preocupada por su futura reelección en 2015. La última gracia de la autoritaria “dama de acero” fue hacer pasar por un examen de inglés a todos los ministeriables. Un examen que les hizo ella misma, puntero en mano. En plan “señorita Rotermeyer” en la mítica serie de anime “Heidi”. Según la Sra. Grybauskaitė todos los futuros ministros deben hablar bien inglés. Porque Lituania, durante el segundo semestre de este año que recién empieza, ostentará la Presidencia de la Unión Europea. Y da mala imagen al país que sus ministros no sean capaces de expresarse en inglés. Cuando cientos de políticos, burócratas y expertos invadirán Vilnius en la segunda mitad de 2013. Como resultado de ese “examen” dos candidatos del Darbo partija fueron vetados por la Presidenta metida a profesora de lenguas. Y Uspaskich se vio forzado a proponer otros dos candidatos capaces de expresarse en la lengua del Imperio del Bien. En el nuevo gobierno se sentarán cuatro miembros del Darbo partija. Que ocuparán las carteras de agricultura, seguridad social, cultura, y educación y ciencia. Desde los medios de comunicación nacionalistas se ha criticado que el partido del “pro-ruso” Uspaskich se haya hecho con las carteras de cultura y educación. Que tan importantes son para indoctrinar fervor patriótico entre la juventud y la ciudadanía. También se ha criticado que el millonario ruso tenga un ministro encargado de manejar los jugosos fondos europeos procedentes de la Política Agraria Común. La maquinaria propagandista nacionalista no deja de recordar que Uspaskich y su partido tienen causas pendientes en los tribunales lituanos. Acusados de haberse financiado ilegalmente con fondos procedentes de Moscú. Y de llevar una doble contabilidad. Pero los nacionalistas conservadores se olvidan que Kubilius, durante la última legislatura, pidió y obtuvo en varias ocasiones el soporte del Darbo partija. Y que durante cuatro años la causa judicial abierta contra Uspaskich ha estado paralizada en algún lugar de la lenta, corrupta e ineficiente maquinaria judicial del Estado. Algunos dicen que por orden o con la connivencia de quienes hasta hace unos días tenían las riendas del poder. En fin, veremos hasta dónde llega el gobierno de los “cuatro comuneros”. De momento, a partir del uno de enero, muchos lituanos cobrarán un poquito más. Y además verán disminuida en un 2% la factura de la calefacción. Algo es algo. Menos da una piedra.

Historia de la fotografía: Subo una fotografía que tomé yo mismo este verano en “Gruto parkas”. Un parque temático dedicado a los “horrores” del socialismo. El parque fue fundado por un empresario local. Un tal Viliumas Malinauskas. Un tipo que vio negocio en explotar el turismo de la nostalgia. Y fue recogiendo un montón de estatuas y monumentos de la época socialista. Y colocándolos en una zona arbolada cercana a la ciudad balneario de Druskininkai. Al sur de país. El “Gruto parkas” es, desde mi punto de vista, un auténtica afrenta a todos aquellos cientos de miles de hombres y mujeres que lucharon, en Lituania y en todas partes, contra el nazi-fascismo. Como la joven partisana Marija Melnikaitė. Que con tan sólo 20 años de edad participó en la resistencia contra los nazis y el gobierno títere de lituanos lacayunos que colaboraron con Hitler en el exterminio de más de doscientos mil judíos y en la liquidación de miles de opositores políticos. Marija Melnikaitė fue apresada por policías lituanos un 6 de junio de 1943 y entregada a la Gestapo. Y asesinada tras ser sometida a todo tipo de sádicas torturas. Según cuentan le cortaron los dedos y los pechos antes de acabar con su vida. La estatua a Marytė Melnikaite se encuentra expuesta en “Gruto parkas”. Como si ella fuera responsable del sufrimiento del pueblo lituano. Culpable de la “ocupación”rusa de esta tierra. El abominable “Gruto parkas” es también un injusto insulto a la memoria de todos los que combatieron al zarismo, a principios del siglo XX. Entre los que se encontraban un montón de socialistas y comunistas lituanos. Como el ilustre revolucionario Vincas Mickevičius, alias “Kapsukas”. Amigo de Rosa Luxemburgo y de Lenin. Kapsukas, un socialista revolucionario de finales del siglo XIX, luchó toda su vida contra el zarismo. Paradójicamente se encuentra allá en el “Gruto parkas”. Como si se tratara de un traidor. Como si él fuera responsable de lo que hizo Stalin. Olvidando que Kapsukas murió en 1935 en Moscú. En extrañas circunstancias que apuntan al propio Stalin. Que por entonces se dedicaba concienzudamente a liquidar viejos socialistas que le pudieran hacer sombra. El “Gruto parkas” no es algo original. Museos “de los horrores” similares se encuentran en muchos países del Este de Europa. En Budapest, ciudad que visité a finales de 2009, existe un parque temático similar, el “Memento Park”. Un insulto a la gloriosa historia del movimiento obrero y democrático húngaro. Y también existe un museo parecido en la pequeña población de Radebeul, cercana a Dresden. A la que me desplacé por razones de trabajo en septiembre del año 2010. La estatua que aparece en esta fotografía está dedicada a la memoria de los “cuatro comuneros”. Los revolucionarios socialistas Rapolas Čarnas, Kazys Giedrys, Juozas Greifenbergeris y Karolis Požėla. Todos ellos asesinados por orden del autoritario gobierno militar del Presidente Antanas Smetonas, un 27 de diciembre de 1926. Los cuatro comuneros eran simple y llanamente lituanos revolucionarios que luchaban contra una junta cívico-militar filo-fascista. El tal presidente Smetonas, idolatrado por el nacionalismo tronado lituano como un gran líder defensor de la madre patria, fue en realidad un dictador nacionalista católico que admiraba a Mussolini. Un dictador con puño de hierro que reprimió duramente al movimiento obrero lituano. Y que mandó ejecutar a los “comuneros” porque estos se opusieron activamente a su dictadura. En 1973 las autoridades de la Lituania socialista decidieron erigir una estatua en honor a los cuatro comuneros (“keturi komunarai”). Que estuvo emplazada en Ramybės parkas (parque de la tranquilidad), en pleno centro de Kaunas. Hasta que, tras la liquidación de la Unión Soviética, la estatua fuera traslada al “Gruto Parkas”. Las tumbas de los cuatro comuneros, en tiempos de la Lituania socialista, se encontraban en el Museo Militar de Kaunas. Un lugar sólo reservado a los héroes de la nación. Y allá estuvieron hasta que las nuevas autoridades de la Lituania post-soviética decidieron exhumar nuevamente los restos de los cuatro pobres comuneros. Que bajo la ideología impuesta por el nuevo régimen “democrático” pasaron de ser héroes a convertirse en villanos. Y sus urnas fueron trasladadas al cementerio militar de Sančiai. A las afueras de Kaunas. Donde hasta hoy se encuentran. Esperemos que los dejen descansar allá en paz de una vez por todas. Ellos no tienen nada que ver ni con Stalin ni con el archipiélago Gulag. Como los cristianos que murieron en el circo romano no fueron responsables de los crímenes que la Santa Inquisición cometiera en nombre de Cristo.


Una vez me contaron que en los años finales de la Unión Soviética, en los tiempos de Gorbachov, corrían un montón de chistes y chascarrillos maliciosos entorno a la estatua a los cuatro comuneros. Los escultores que realizaron la obra no estuvieron muy acertados en el diseño de las figuras de los cuatro revolucionarios. Que más bien parecen un grupo de amigos parranderos que vuelven a casa tras una loca noche de fiesta.Uno de ellos aparece medio caído, sostenido por sus compañeros. Como si estuviera borracho. Y el comunero que levanta el puño. Parece que está llamando a un taxi para que se los lleve a los cuatro a casa. Después de una larga y alocada noche de juerga en algún club de mala reputación.
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1) Sobre los cuatro comuneros incluyo un apunte en la sección “historia de la fotografía” de este post. 
2) Un total de 83 parlamentarios de los 141 con que cuenta el Seimas votaron a favor del programa de gobierno presentado por el socialdemócrata Algirdas Butkevičius. Los parlamentarios conservadores del ya ex-primer ministro Kubilius y sus antiguos socios liberales del “Movimiento Liberal de la República de Lituania” (“Lietuvos Respublikos liberalų sąjudis”) votaron en contra. Los siete representantes del partido anti-pederastia y anti-corrupción ““Drąsos kelias”, liderado por la mártir Neringa Venskienė, se abstuvieron. También se abstuvieron el representante del pequeño partido agrario y verde (“Valstiečių liaudininkų ir žąliujų sąjunga”) y varios parlamentarios “independientes” no adscritos a ningún partido político. 
3) “Gustavo Enciklopedija” es un programa para niños emitido por la LRT, la radio televisión pública lituana. Se trata de un programa de carácter educativo. Donde se mezclan unos dibujos animados bastante rudimentarios con las actuaciones de un tipo vestido de payaso llamado Gustavo. Quien conduce el programa. Gustavo les enseña a los niños y niñas lituanos a cocinar y a comportarse bien. Lo cual es loable. Pero también les enseña historia de Lituania y del mundo. Y a menudo habla de política. Las intervenciones de Gustavo están llenas de prejuicios contra Rusia y los rusos. Que siempre aparecen en los dibujos animados vestidos de verde, con una estrella roja en la visera de la gorra y con un fusil al hombro o una pistola en la mano. Y siempre con cara de malos. A veces se cuela en los dibujos animados algún que otro judío. También con cara de malo y siempre con una prominente y fea nariz jorobada. Nariz de judío.