24 dic. 2010

Navidades frente al puente más largo del mundo.

 
Vytauto Didziojo Tiltas, (puente Vytautas el Grande).Conocido como Aleksoto tiltas.




LA NAVIDAD me cogió por sorpresa aquí en Kaunas. Llegó casi sin darme cuenta. Como la visita de un viejo amigo al que no estaba esperando. Mi último post lo escribí el día de San Miguel. Y de eso ha pasado ya casi un siglo. Y lamento nuevamente no haber podido dedicar más tiempo a  las "Cartas desde el Este". Ni a insuflar nueva vida a mi alter ego Argonautas. Mi alter ego que trata de alcanzar, como los camaradas de Jasón, el vellocino de oro. Algo que no existe. En un viaje a  la remota Cólquida. La tierra que buscaban los argonautas  del mito griego. Y que deberíamos ubicar hoy en el latifundio del agente de la CIA, y hombre fuerte de Georgia, el criminal de guerra Mikheil Saakashvili.
 
Lo cierto es que este año he posteado poco. Porque no he encontrado el tiempo para hacerlo. O porque no he tenido ganas de compartir nada de lo que ocurría en mi vida . O porque me ha faltado voluntad o inspiración. O porque qué sé yo por qué. Al menos creo que el material que he ido incorporando, las cartas escritas durante este año, pueden resultar de algún interés para adictos a los psicodramas varios. El año que está a punto de finalizar constituye una especie de turning-point en mi vida personal.  La persona que soy ahora es muy distinta de la que llegó aquí hace más de tres años y medio. Una persona  diferente. No sé si peor o mejor. Pero sin duda, una persona distinta. El entorno y las experiencias vividas han ido dejando también su impronta en mi  espíritu. Y en mi forma de entender la vida y de enfocar mi relación con los demás. Son tres años y medio cargados de experiencias fascinantes. Difíciles de describir con palabras. Lituania me ha permitido, de alguna manera, descubrir que existen otras maneras de vivir la propia vida. De darle un enfoque distinto. Este pequeño y hermoso país de la costa del Báltico, con sus inmensos bosques de robles, nogales y abedules, sus innumerables lagos y ríos que discurren mansos, sin prisas, como si no quisieran alcanzar nunca el mar, este país, como digo, forma ya parte de mi propia existencia. Y pase lo que pase en el futuro siempre llevaré a Lituania en el corazón.  Y siempre consideraré que Lituania, y especialmente  Kaunas, esta ciudad en la que vivo, es  casi como mi verdadero hogar. Un país  y una ciudad a los que llegué accidentalmente. Sin  plan ni proyecto de ningún tipo. Sin tener muy claro a lo que venía. Un sitio al que llegué sin la intención de quedarme. Y en el que sigo viviendo sin saber muy bien por qué. Un país y unas gentes a los que casi les debo todo lo que soy ahora. Y que me han dado mucho más de lo que yo he podido ofrecerles. Y  que desde luego me han dado mucho más de lo que Is Pain o el pantano catalán me hayan dado nunca.

Mi vida ha cambiado mucho desde la primera carta que escribiera allá por enero. Sobre mi piel han ido resbalando los trabajos y, parafraseando el título de un conocido libro de poemas de mi admirado  Gabriel Ferrater, "les dones i els dies".  En este año que acaba he vivido experiencias fascinantes. Me he bañado en las aguas de las míticas playas de Copacabana e Ipanema. Me he tomado un par de cervezas en Dresden a las orillas del Elba.  Y cobrando un pastón de la reostia por ello. Me he incorporado, eso fue en Septiembre, con el inicio del nuevo curso escolar, a la nómina de una de las universidades públicas más importantes del país. Los viajes a la capital de Letonia o a Polonia no los incluyo como algo extraordinario ya. Forman parte de mi paisaje cotidiano. Y luego están "les dones" y eso, amigos,  es algo que me reservo para mí. Y que no quiero compartir con nadie. El amor, como diría  Vinicius de Moraes, el gran bardo brasileño, es eterno mientras dura. Pero no dura siempre. Y todo tiene un principio y un fin. Mi historia personal, la razón que me trajo a esta tierra, quedó hace mucho tiempo atrás.  Sepultada en alguna de las hojas del calendario de este año que se acaba. Y desde entonces se han ido sucediendo "les dones". Algunas de ellas apenas dejaron atrás la adolescencia. ! Menudo crápula que estoy hecho! Muchos de mis amigos que dejé atrás en Barcelona viven amordazados a la hipoteca. Casados con una persona a la que no aman y que no les ama ya. Se mantienen todavía juntos por la inercia de un documento hecho de tinta y papel. Y consagrado por algún representante autorizado del Estado. Y mantienen las apariencias por miedo a perderlo todo. Leí en algún lugar que la mayoría de clientes que frecuentan los burdeles y barras americanas son hombres casados.  Y que la mayoría de consumidores de antidepresivos eran mujeres casadas. Yo no quiero acabar como ellos. Prefiero practicar el aquí te pillo y aquí te mato hasta que el cuerpo aguante. Al menos moriré bien follado. Y sin necesidad ni de engañar a nadie ni de haber pagado un duro nunca. No como mucho capullo suelto que se viene al Este de Europa dispuesto a  "meterla en caliente". Y que acaba pagando a alguna profesional de por aquí porque ni siquiera en el Este "pilla cacho". Que en el tiempo que llevo viviendo en Lituania me he encontrado muchos tipos así. Algunos de ellos procedentes de Is Pain. Tipejos patéticos con una información bastante equivocada de lo que van a encontrar en  Lituania.  Y que acaban pagando más Fantas aquí que en el triste pueblo de donde han salido. Pero mira que hay que ser ruín y mediocre para cruzar toda Europa con la peregrina pretensión de follar. Aún recuerdo aquella vez que me topé en la estación central de autobuses de Vilnius con cuatro miembros del Cos de Bombers de Barcelona que hacían la ruta Minsk, Daugavapils (en Letonia), Riga, Tallinn, Narva (la ciudad rusa de Estonia) en busca de niñas a las que encandilar con sus presuntos encantos. Todos ellos estaban casados, claro está. Y lucían prominentes barrigones cerveceros y un deplorable estado de forma física. Les di una información equivocada y se metieron nada menos que en el autobús que va de Vilnius a Kaliningrado. Con lo que supongo que se encontrarían con serios problemas al llegar a la frontera pues no tenían visado para entrar en territorio de la Federación Rusa.

Hoy se celebra en todo el país la sagrada festividad del
Kūčios, la Noche Buena al estilo lituano. Se trata de una ceremonia claramente influenciada por la rituales paganos que se profesaban en esta parte del mundo antes de la tardía implantación del cristianismo. Una ceremonia donde no se come carne ni se bebe alcohol. En la que se limpia a fondo la casa. Se cambian las sábanas de las camas. Y donde se venera a los antepasados. Es una cena en la que los lituanos comen doce platos distintos. Muchos de los platos que se preparan siguen escrupulosamente recetas antiguas que se pierden en la noche de los tiempos. Los platos del Kūčios están compuestos básicamente de pescado (perca y arenque especialmente), hortalizas y cereales. El plato estrella es una especie de sopa fría llamada "agounų pienas" que está elaborado con semillas de amapola. El brebaje en cuestión tiene un color blanco y un sabor dulce. Y es un líquido con evidentes efectos narcotizantes. El año pasado me tomé un plato y os puedo asegurar que aquella noche dormí como un lirón. Dicen que en los pueblos de la región de Žemaitija o Samogitia, donde se conservan mejor las raíces y tradiciones de los antiguos pueblos Balts, se consume también unos panes elaborados con semillas de cannabis. No me extraña que la bandera de Lituania sea casi un calco de la bandera Rastafari.

En fin,  los obligados saludos y parabienes en catalán, lituano, español e inglés. Os deseo lo mejor para  este nuevo año 2011. Y que la paz de esta Noche Buena esté con todos vosotros.
 
Linsmu šventu Kaledu ir Laimingu Naujuju metu!
Merry Christmas and Happy New Year!
Bon Nadal i Feliç Any Nou!
Feliz Navidad y Próspero Año Nuevo! 

PS: Por cierto, mis predicciones sobre las elecciones catalanas eran del todo correctas. El tripartito acabó tocado y hundido. Y nuevamente tenemos a los convergentes en la Generalitat. Con Artur Mas, esa especie de "Kent Destellos" pijo y de familia bien, como President del gobierno regional de Catalunya. Y esta vez con el soporte del PSC-PSOE en su investidura. Todo sigue igual en el pantano catalán. Los mismos de siempre controlando el cotarro y repartiéndose el botín. Las mismas familias, los mismos apellidos. Catalunya es, sin lugar a dudas, un país de corte lampedusiano. Donde todo cambia para que todo siga igual como antes. Eso sí, algún que otro conocido que tenía yo en el Gobierno catalán habrá perdido su muy bien retribuido puesto de trabajo como cargo de confianza nombrado a dedo. Aunque supongo que ya le encontrarán algo en alguna otra parte. O le convocarán un concurso de méritos hecho a su medida. La administración local y regional catalana está llena de tipos que accedieron al puesto "de por vida" gracias a ese método del enchufe encubierto. Y a los que la crisis que atenaza  la economía española les importa un pimiento. De momento. Porque no veo claro que España no necesite de un plan de ajuste duro que suponga también un ajuste de salarios y una reducción en el número de "servidores públicos". La administración pública española está, desde mi punto de vista, sobredimensionada. Es ineficiente, ineficaz y muy costosa. El denominado "Estado de las Autonomías" ha generado además 18 administraciones autonómicas con sus 18 gobiernos autonomómicos y sus 18 asambleas o parlamentos regionales. Que hay que mantener y pagar. Y que no producen nada. Por no hablar de esos verdaderos reinos de taifas llamados Ayuntamientos. Que sirven para financiar a todos los partidos políticos, de izquierda o de derecha, que forman parte del entramado político-institucional sobre el que se asienta el régimen monárquico tejido durante la transición española. El riesgo de "default" no ha desaparecido del horizonte. Sobre todo porque la economía española, la economía productiva, parece que no va a mejorar en el corto-medio plazo. Simplemente porque las cosas no se hicieron bien en el tiempo de las vacas gordas. Cuando se primó la picaresca del ladrillo y el enriquecimiento fácil. Y no se invirtió en crear unos sólidos fundamentos económicos que sirvieran al país para capear una más que previsible crisis del modelo de crecimiento económico neoliberal. El denominado "milagro español" de la década anterior al año de eso que ahora denominan Gran Recesión (2008) se basó en la especulación inmobiliaria y en la cultura del pelotazo. Y los resultados los tenemos ahí. La tasa de desempleo más alta de toda la Unión Europea. Y toda una generación perdida y condenada al "ni-ni-ni"  (ni casa, ni "lavoro", ni "figa") (1) y a vivir sine die en casa de sus progenitores. Condenados a la eterna adolescencia. Y a acumular másteres y postgrados inútiles que les sirvan para puntuar en las baremaciones de los procesos selectivos de la administraciones públicas. España es un país de pícaros, hidalgos viejos y opositores a notarías. En eso las cosas no han cambiado demasiado desde los tiempos del Quijote o del Lazarillo de Tormes. Para entender a un pueblo hay que leer a sus clásicos. Y el Quijote y el Lazarillo no son simples libros de aventuras. Sino la radiografía misma del espíritu del pueblo español.

(1) La expresión la tomo prestada de un profesor amigo mío. Que se vino a Lituania huyendo de la pestilencia de Palermo. Escapando de la mediocridad del "mezzogiorno" italiano. Con un paisaje político-institucional  y unos referentes culturales que recuerdan en mucho a lo que padecemos en el Reino de España. Que es un país enfermo. Cosido a puntos (de las baremaciones). Un país de parlanchines y gesticuladores. Al menos los  italianos exportan y saben vender fuera. A eso los transalpinos nos ganan por goleada.  Los españoles, para exportar, tenemos a los engreídos tipos del ICEX y a sus becarios fiesteros. Y así nos va. Alguien debería cerrar ese chiringuito. 

Historia de la fotografía: La fotografía que incluyo en este post la tomé ayer día 23 de Diciembre en Kaunas.  Es una foto del Aleksotas tiltas. Kaunas es una ciudad rodeada de puentes pero el Aleksotas es, sin duda, mi favorito. Donde a veces me acerco para tomarme una cerveza y comerme un  "submarinas". Un bocadillo a la manera lituana  que me recuerda, un poco, a los bocatas de "pa amb tomàquet" catalanes. El puente Aleksotas se encuentra ubicado en el casco viejo de Kaunas. Cerca hay un embarcadero donde se pueden tomar barcos de recreo. Y es un buen sitio para relajarse y meditar. El puente entre 1795 y 1815 estaba situado en lo que entonces era la frontera entre el Imperio Ruso y Prusia (hasta 1807) y el breve Ducado de Varsovia (1807-1815). Kaunas era por entonces una ciudad integrada en el Imperio Ruso y que seguía el calendario de la Iglesia Ortodoxa, el calendario Juliano. Los prusos y polacos se habían adaptado a la reforma del calendario Gregoriano impuesta por la Iglesia Católica Romana. Por eso se decía que el puente de Kaunas era el más largo del mundo. Pues cruzar sus poco más de 250  metros suponía un "viaje" de 12 días. Una de las curiosidades que tiene esta ciudad. Ayer, cuando tomé la fotografía, nevaba copiosamente sobre Kaunas.  Y hacía un frío intenso. Sin embargo hoy, en la Noche Buena de 2010, no hace apenas frío. La temperatura esta noche debe estar por encima de los cero grados pues escucho cómo las gotas de la nieve que se funde repiquetean en el alféizar de mi ventana. Y el parque que hay frente a mi apartamento, cubierto como estaba ayer por un grueso manto de nieve, se ha transformado hoy en un verdadero lodazal de barro y agua sucia.

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